¿Patriotismo?

Publicado: septiembre 15, 2016 en Uncategorized

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El patriotismo es definido como el amor a la patria. Pero a partir de ahí surgen las matizaciones que son la mar de oportunas sobre este amor a la construcción social llamada patria. Antes no había esas delimitaciones geográficas y territoriales. Las medidas de los países eran otras. La literatura señala que fue una creación romántica de finales del siglo XIX. Es decir, ha pasado mucha agua bajo el puente. Hace unos días un deportista afroamericano al escuchar el himno de su patria no se levantó en protesta por la segregación racial de parte de la policía. Y por esa actitud le llovió un huayco de críticas. Le espetaron que era un antipatriota. Por este insulto puede ser visto como un apestado social. Sumaron a sus ataques los patriotas que el himno y bandera son sagradas entre otros argumentos. Así en dicha refriega patriótica intervino el presidente Obama y señaló que el deportista solo ejercía un derecho constitucional. Y en verdad, es cierto, ejercía un derecho constitucional como es el derecho a la libertad de expresión. Creo que en muchos países ese amor a la patria hubiera que redefinirlo, encaminarlo para una mejor convivencia social que pasa por el respeto mutuo que indicaba el presidente de ese país. Me parece que en muchos de los casos el amor a la patria tiene una gramática, poderosamente, muy militarista, de símbolos muchos de ellos vacuos y que arrojan un amor muy superficial a la patria. Cunde aquí el exceso retórico. Me parece que ese territorio patrio hay que nutrirlo de otros abonos como el de los valores, de los ideales comunes que no necesariamente pasa por los himnos, diadas, banderas y otras orlas hacia la patria. Por ejemplo, el amor a la floresta va más allá de cantar o saberme la letra del himno de la región o de una ciudad. Muchos declaran, ese amor simple a esa patria, al proclamar muy ufanos que de Isla Grande al cielo o bailar, infatigablemente, las cumbias pegaditas entre otras cursilerías, como el de colgar fotos en FB y declamar amor eterno (mismo el finado Juan Gabriel) a la región de los bosques. Eso no es amor, es amor seco, diría mi abuela Natividad. El amor a esa región de los bosques puede ser nutrido por los valores como el de solidaridad, los derechos humanos, entre otros que pasa por entender su historia, al uso sostenible de los recursos naturales, comprender la vida y penurias de los Pueblos indígenas, a las diferentes migraciones sobre esta tierra. Por eso necesitamos redefinir esa palabra.

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