Relatos del infierno (III)

Publicado: febrero 26, 2017 en Uncategorized

Entender la vida humana como constante lectura y escritura
Joan- Carles Mèlich

Cierta vez en la presentación de un libro me dijeron ¿por qué era tan obsesivo con los sucedido en el Putumayo? Respondía que no era una obsesión banal ni ojeriza contra nadie. Mi interés es hacer una relectura de lo sucedido. No era ni es con el ánimo de incordiar a la pléyade de políticos del marjal. Sostenía y sostengo que lo ocurrido en el Putumayo es la clave o claves de lo que sucede en la floresta y su relación con el mundo el día de hoy. Que desde los márgenes se puede reflexionar sin ser marginales, que se puede buscar ese diálogo descentrado con esa construcción social llamada Perú. Que no nos debemos quedar refunfuñando con lo ocurrido, no, es necesario detenerse más aún en estos tiempos de prisas y urgencias. Una de esas reflexiones está encaminada con la memoria y la debilidad por recordar desde ese lugar del mundo. Leía hace poco que la barbarie del siglo XX, en cierta manera, es de la acumulación de tensiones no resueltas del siglo anterior. En cierta manera, esas tensiones nos dan pistas con lo sucedido en las caucherías del Putumayo. Y esto tiene que ver de nuestra visión/relación con el otro. El siglo XIX se pensó mucho en el individuo sin importar el otro – el pensamiento racista tiene su gran laboratorio en ese siglo (¿será recordar lo ocurrido con la población en el Congo de parte de Bélgica?). En el caso peruano esa expresión altísima del individualismo (de negar al otro) lo tenemos con el océano salino del racismo, en todas sus manifestaciones, siendo una muestra de ello en el Putumayo – hoy son las persecuciones y muertes a líderes indígenas que defienden sus recursos naturales. Así tenemos el desprecio por la vida de los indígenas, al ser mirados como mano de obra barata y sin derechos que perdura hasta hoy en muchos lugares de la floresta. Recuerdo que el fiscal de la causa del Putumayo señaló que sus testimonios no tenían valor al ser considerados como cosas. A la población de la ciudad les importó un pimiento lo que sucedía en las caucherías de la empresa de Arana. A la población nacional también mostró su desdén ¿acaso lo sucedido en el Putumayo es una reflexión acabada?

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