Archivos para junio, 2018

Adiós a los ciclistas

Publicado: junio 19, 2018 en Uncategorized

Las palabras escritas en la crónica parecía un axioma: en México no aparecen los desaparecidos. Esas palabras, en estas mañanas de mayo muy frescas, me retumbaron la conciencia un buen rato. Más al saber que eran unos ciclistas que recorrían el mundo pedaleando. Ellos eran el polaco Krzysztof Chmielewski y el alemán Holger Hagenbush. Se habían propuesto como objetivo patear el mundo a golpe de pedal. Lamentablemente, no pudieron cumplirlo con ese propósito. Iban a atravesar una de las carreteras del Sur de Chiapas, en México. Pero los declararon por desaparecidos y ahí empieza la crónica de una muerte anunciada. En el caso de Krzysztof era un ciclista había recorrido alrededor de 51 países con su bicicleta acompañado de su fiel tienda de campaña. Pero se les cruzó en el camino la parca en su rostro más escabroso. En un primer momento las autoridades mexicanas señalaron que la muerte de estos dos extranjeros fue consecuencia de un accidente. Sí, un accidente y cerraron el expediente. El caso no quedó allí. Se reseña en la crónica que hubo presión diplomática ante el reclamo de los familiares para reabrir la investigación y dieron cuenta, posteriormente, las autoridades con cierta morosidad en las pesquisas que no era un accidente sino un asesinato. A uno de ellos le encontraron con un una bala en el cráneo y al otro compañero de ruta con la cabeza decapitada. Este cambio de la situación criminal de accidente a un asesinato revela, y mucho, la situación de la calidad de las instituciones que se vive en el país de norteamericano asolado día sí y día también con los crímenes a sangre fría. Las personas están desamparadas ante las bandas de asesinos y ante el desamparo de las instituciones. En este caso hubo presión diplomática para reabrir la investigación pero una persona que carece de ese capital simbólico (como conocidos, redes institucionales entre otras) ¿pudiera hacerlo?, ¿se tiene que tragar dolorosamente las injusticias? Un trágico y triste epílogo para estos ciclistas.

La peregrinación de 24 horas por los escenarios del ‘Ulises’ de James Joyce, en Dublín, es una vía de entrada a una obra de arte milagrosa. “Es el libro más emblemático del siglo XX… y lo que llevamos de XXI”, afirman en la cuna del escritor

http://www.elmundo.es/papel/cultura/2018/06/17/5b253a19268e3ed83d8b4598.html

La ambivalencia del cuy

Publicado: junio 17, 2018 en Uncategorized

En estos días de prolongada y fría primavera en Madrid llegó a la casilla de correo la novela de Walter Lingán “Un cuy entre los alemanes”. El cartero amablemente me avisó por el telefonillo, cada vez que llega un libro me pasa la voz con cierto inusitado entusiasmo. Lingán es un galardonado y prolífico escritor cajamarquino afincado en Colonia, Alemania (quién nos sirvió de puente literario fue la actriz amazónica Silvia Chávez Toro). Mi memoria me dice que nos cruzamos una vez en Madrid durante un evento de literatura peruana en la Casa de América que generó la discusión entre “andinos” y “criollos” excluyendo, como no, a los amazónicos y amazónicas. Walter es médico de profesión y un incansable activista cultural en la Tertulia Literaria La Ambulante (TeLILA) en las tierras de Kant y del imperativo categórico. Con una prosa ágil y con fina ironía mordiente narra las venturas y malandanzas de un cuy/persona en su exilio voluntario. Este ancestral roedor andino que asume el personaje tiene muchos significados. Primeramente, el personaje se aleja del protagonista de “La metamorfosis” Gregorio Samsa de Franz Kafka. Mientras que en Kafka es una persona que en un desgarrador proceso se convierte en un insecto. En Lingán esa transformación de cuy a humano y viceversa, es casi siempre transitoria, no llega a consumarse. El personaje llega a decir: “Mi enclenque humanidad o animalidad, querida Michaela,…”. No llega a culminar su metamorfosis. No alcanza su punto de quiebre. Se porfía en esos dos mundos con todas sus consecuencias. La peculiaridad del personaje cuy es la concupiscencia, como señala literalmente el narrador. A ratos mientras leía, por su compulsivo e irrefrenable ardor sexual, me venía a la cabeza la novela de Philip Roth “El mal de Portnoy”. ¿La lascivia corresponde a su parte cuy o a su parte humana? Esas mitades de cuy y de persona humana está en contrapunto a lo largo de toda la narración ¿lo animal es lo americano y lo humano el mundo europeo o al revés?, ¿es un cuy colonizado y anclado en la vieja Europa? Además este roedor no es solo un animal desaforado de lujuria sino que también es un empedernido y voraz lector de la variada y contradictoria cartografía literaria peruana y de gran parte de Europa, a quienes apostilla en cada situación en la que está envuelto. Enlaza el placer de la lectura con el erotismo, es un cuy epicúreo. Sibarita. Con su país de origen es crítico y su país “postnatal” también. Hay que sumergirse en este delicioso relato de Lingán, no se arrepentirán.

Recordando a Ofelia Montesco

Publicado: junio 16, 2018 en Uncategorized

Un día como hoy fallece en Ciudad de México la actriz amazónica Ofelia Montesco, 16 de junio de 1983.
¿Cómo habrá sido ese fatídico día? Seguro que en la floresta habrá jarreado hasta escribir su nombre.

Tantas muertes

Publicado: junio 14, 2018 en Uncategorized

Las noticias estos días se tiñen de sangre casi a diario. Parte de esta sangre derramada tiene que ver con personas que defienden los derechos de la naturaleza o de las defensoras y defensores de derechos humanos. La muerte de Marielle Franco en Río de Janeiro grafica la impunidad con que se maneja estos temas. Una mujer afrobrasileña, lesbiana y líder social fue asesinada sin más por oponerse a la militarización de las favelas en la zona donde ella nació, creció, y desgraciadamente, murió. Esas muertes desconciertan. En un sistema que se vanagloria del respeto a las ideas éstas, las ideas diferentes, son muertas a balas por las personas que las enarbolan – es un sistema muy perverso e inseguro. La situación del ejercicio de la libertad de expresión en México produce escalofríos y mucho temor. Cualquier periodista que investigue y denuncie casos de corrupción o de narcotráfico es muerto. Muchos cuestionan que en México se viva realmente en democracia. En Colombia en pleno proceso de paz los líderes comunales son muertos a balazos y el Estado ha abdicado en sus funciones de protección. En Perú la líder campesina peruana Máxima Acuña que salió en la defensa de sus tierras y lagos ha sido amenazada de muerte por, presumibles, personas relacionadas con la empresa minera interesada en explotar los recursos que ella protege. Hay mucho de desconcierto y muchas muertes a líderes, hombres y mujeres, que por oponerse a una determinada decisión política o salir en defensa de los recursos naturales son liquidados a balazos. Pero estas crueles muertes también alcanzan a la Amazonía peruana que no está ajena a ella. Como es el caso de Edwin Chota que fue muerto a balazos por oponerse a la tala ilegal en la comunidad nativa Alto Tamaya- Saweto en Ucayali. Unos sicarios se encargaron del trabajo sucio de los grandes intereses. Los crímenes de los y las líderes comunales ocurren en circunstancias brumosas y no logran ser esclarecidas. Pareciera que les cubriera el manto del olvido.

https://www.theguardian.com/world/2018/jun/11/giant-african-baobab-trees-die-suddenly-after-thousands-of-years?CMP=fb_gu

Los sucesos sangrientos del Putumayo sigue siendo una herida abierta en la floresta. No se cierra a pesar de más de un siglo de lo ocurrido. Y se demuestra con la relación tensa, complicada y violenta con los recursos naturales y con las poblaciones indígenas que viven en la Amazonía. Con los recursos naturales no hemos encontrado el punto de equilibrio (está demostrado que el sistema extractivo capitalista no es el más idóneo y el concepto de desarrollo sostenible cada día es más vacío y huero) y con los pueblos indígenas el saldo es negativo, casi siempre pierden ellos (hay que advertir también de cierto ambientalismo con rasgo racista que se mueve en la manigua). Si la justicia tiene una balanza esta se muestra, claramente, inclinada a una de las partes. Pero lo ocurrido en el Putumayo no solo atañe a Perú sino a todos los Estados nacionales que tienen Amazonía. No saben, ignoran como abordar e implementar las políticas públicas en la floresta. Un buen paso a favor es el reciente fallo de la Corte Suprema de Colombia sobre esta ecoregión que misteriosamente en Perú la sentencia judicial se comenta muy poco y en la Amazonía menos aún – los y las juristas andan en otros apuros. De las muertes ocurridas en el Putumayo las ciencias sociales tímidamente tienen progresos. Hasta en el momento han hablado los criollos (sea de cualquier oficio o profesión como antropólogos, historiadores, abogados, escritores- casi siempre hombres), muy poco los indígenas. Hay una seria crisis de representación, infelizmente, los legitimados para hablar, callan. Siempre o casi siempre se habla en tercera persona. He sostenido que sobre el caucho hay que elaborar un árbol de memorias. Presumo que no hay ni debe haber una sola memoria sobre ese período tan funesto para los bosques para poder entender lo ocurrido. Recordar que el caucho fue un episodio del capitalismo global con todas sus aristas. Lamentablemente, el discurso del caucho se ha movido entre el boato de las exportaciones de la goma y las crueles muertes, pero hay mucho más en esa zona gris inexplorada con timidez. Tengo conocimiento que hay personas y grupo de la ciudadanía en diferentes riberas de la floresta que están promoviendo la recuperación de esa parte de la memoria, ojalá así sea. La memoria ganará.