Archivos para abril, 2019

https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/04/12/entrevista_enrique_vila_matas_93911_1821.html

Al referirnos a la ciudadanía ecológica o a la ciudadanía amazónica surgen, como no, muchas preguntas que van en el sentido de ir configurando este concepto. En este sentido, no es baladí este ejercicio de preguntas. Recordemos que es un concepto en construcción ¿Cuándo nos referimos a la Amazonía a qué nos estamos refiriendo?, ¿solo a los habitantes que pueblan estos bosques?, ¿se incluye a la fauna y flora de este gran continente y contenido denominado Amazonía?, ¿Una mirada amazónica sobre los ingentes recursos naturales debe ser una mirada despojada de todo antropocentrismo o biocentrismo?, ¿Podemos sentir empatía con los sajinos antes que estén en la mesas de los mercados amazónicos o de los hogares?, ¿la ciudadanía amazónica lucharía frontalmente contra el prejuicio de especie o especismo? Son preguntas válida y que nos obligan a discutirlas, ¿la ciudadanía amazónica rechazaría, ontológicamente hablando, la crueldad a todas las especies vivientes? Para ilustrar con un ejemplo, en el caso de la propuesta de construcción de la hidrovía amazónica tenemos que uno de los argumentos muñidos por los defensores de la no construcción es que con esta obra de ingeniería en los ríos de la floresta entre los afectados estarían muchas especies de peces amazónicos ¿estas especies tienen protección jurídica y afectaría a la ciudadanía amazónica?, ¿estamos defendiendo a la Amazonía en su totalidad? Vamos a ver, si pensamos en una ciudadanía ecológica y amazónica reactiva el concepto de no crueldad hacia las especies vivas debe ser incorporado, como decía una filósofa española “la crueldad es degradante para quien la practica, no sólo para quien la padece”, ¿en qué medida debe ser incorporado el concepto de la crueldad?, ¿hubiera igual protección a todas las especies? Lo interesante es que con estas preguntas y ensayando respuestas vamos borroneando los límites y conceptos a tener en cuenta cuando repujemos la definición de una ciudadanía amazónica y ecológica.

P.D. Felizmente, no todo es pachanga y bulla ensordecedora en la floresta.

https://www.elespectador.com/noticias/cultura/las-desaparecidas-huellas-de-jose-eustasio-rivera-en-orocue-articulo-826903

https://www.elespectador.com/noticias/judicial/corte-constitucional-ratifica-que-lugar-donde-nacio-la-voragine-es-patrimonio-historico-articulo-850750

Soliloquio de una mudanza

Publicado: abril 18, 2019 en Uncategorized

Desde hace un tiempo atrás siento que mi epicentro se ha trastornado. Las lecturas y caminatas habituales han sido sacadas abruptamente de la agenda diaria. Mi programación de lecturas se ha alterado, es más, apenas tengo tiempo para leer unos folios y cuando leo me siento con el apremio de hacer otras cosas pendientes ¿cuándo vendrá esa paz doméstica y de rutina? Empiezo libros que luego de unos folios los tengo que abandonar por las urgencias cotidianas. Me da apuro esta agonía. Aunque resulte una paradoja me cuesta acostumbrarme a lo inesperado, siento que he abandonado mi rutina y es como si me faltara algo que hacer. Es como si hubiera perdido la brújula y ando a tientas. Hay un punto de insatisfacción que no tengo claro en qué momento de ese puñetero punto estoy. Me cuesta arrancar. No sé por dónde tirar. Es como caminar dando vueltas en el mismo lugar cuando te pierdes en el bosque, me inunda el desasosiego e impotencia. Mi tiempo se diluye o me entretengo en cuestiones más pedestres. Las otras preocupaciones del corto plazo han ganado y por goleada. No es nada fácil quitárselas de encima. A veces, para alentarme me digo que esto es un paréntesis, pero este paréntesis se está haciendo un poco largo. Es como si no avistara tierra en esta navegación de cabotaje u miras desde tu proa la costa pero no sabes donde detenerte. Con solo moverme un palmo de lo habitual percibo un seísmo interno que te perturba, que te hace dudar. Es un temporal sin precedentes que no sé donde agarrarme. No pensé ni en el mejor de los casos que esto resultara tan cargante. Miro no sé cuantas veces el calendario y llego a la conclusión que tengo para rato. Tengo que buscar oxígeno Me cuesta hacerme la idea que esta transición o inestabilidad es para rato. Una llamada por el móvil para confirmar el cambio de domicilio me devuelve a la realidad.

http://www.arcoiris.tv/scheda/it/16802/

Despedida desde el Olmo II)

Publicado: abril 16, 2019 en Uncategorized

Con la fecha y hora que pasará la empresa de la mudanza muchas emociones se juntan. Hay que decirlo también que pone el fin a un ciclo y empieza otro, eso quiero creer. No vale caer en la tentación de poner nombres a los ciclos como huachafamente hacen los periodistas deportivos cada día más improvisados y faltos de sesera que pululan en este lado de la península. Desde esa tarde de septiembre de hace veinte años, casi por el veranillo de San Miguel, que recalé en Madrid hasta este jueves que nos han anunciado el traslado al nuevo domicilio hago un repaso a todo lo que nos ha pasado. Lo que sí tenía claro es que tenía que repujar historias, en Isla Grande el día a día y la bulla urbana me limitaba escribir, me dije y repetía, que en el Olmo sería una buena oportunidad y no debía desperdiciarla. Las mudanzas como experiencia en mi educación sentimental vienen desde niño, pero creo que no era muy consciente de lo que ello conlleva. Mis padres la hacían todo, solo recuerdos unos cilindros de color beige donde se apilaban las cosas para el traslado. Lo recuerdo que con mi hermano visitábamos el trastero donde encontrábamos revistas y documentos, allí mi hermano notó que mi padre había postulado y fue aceptado en la Facultad de Derecho en una localidad del norte de Perú En uno de esos cilindros perdí un cuento infantil, estaba a puño y letra. No he vuelto a saber de él. Tenía entre ocho a diez años, relataba la perdida de cabellos de una mujer por la ira e impotencia ante las situaciones domésticas. Esas pérdidas también son parte de las mudanzas. En el Olmo tenía mi rincón que defendía con uñas y dientes, no permitía que nadie ingresara mientras estaba escribiendo. Por lo general, en las mañanas. También está acumulada aquí la experiencia de los viajes por los diferentes continentes y ciudades. Los libros que releo y el desapego por otros. En medio de esos recuerdos suena el teléfono, avisan de la empresa que está todo listo. Una lágrima se ha escapado. No queda otra que preparar el equipaje.

https://elpais.com/sociedad/2019/03/28/actualidad/1553767677_057535.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Despedida desde el Olmo

Publicado: abril 14, 2019 en Uncategorized

Todo cambió desde hace más o menos un año, eso digo luego de pergeñar a tientas en la línea del tiempo. La tranquilidad que se respiraba en la burbuja o en isla del Olmo se transformó en cuestión de días en un trasiego de turistas de todas las nacionalidades y de todos los decibelios – estaban en competencia quien gritaba más. Estos inquilinos tienen como principio un deformado concepto de la individualidad: como he alquilado un piso tengo derecho a hacer lo que se sale de la punta del pie o de alguna otra parte del cuerpo. Esa deformación del individualismo que se llama egoísmo mata a los que tienes alrededor. La vecindad aunque precaria se hizo añicos en un pispás. De otro lado, el barrio en general también fue cambiando como paisanaje. Los negocios que se abren tienen como objetivos a los nuevos inquilinos. Desde muy temprano hay turistas caminando la cuesta del Olmo enfundados con sus cámaras fotográficas y disparando al cine Doré. Recuerdo que una vez regresamos de un viaje y nos topamos con una manifestación en contra de un desalojo, confieso que no le prestamos suficiente atención a esa señal luminosa, se hablaba de los desalojos por el barrio pero ese disparo sonó muy cerca de la diana y fuimos sordos. Un jubilado y con una enfermedad crónica era desalojado por un propietario de nuevo cuño, esos que invierten en bienes inmuebles y que buscan la rentabilidad en el más corto plazo. En la calle los manifestantes previamente habían repujado carteles y cánticos acompañados con guitarra contra ese inminente desalojo. Salió en los diarios y también en algún noticiero. Nada de nada, el nuevo propietario de corazón de piedra se mantuvo en sus trece. La compasión como emoción no es una virtud pública en estos casos: al jubilado lo desalojaron. Hoy lucen anuncios de venta de pisos/departamentos en ese lugar ¿habrá que hacer algún día un memoria de estos agravios urbanos? La empresa de mudanza nos han dicho que pasan mañana. Alistar maletas.