¿Paradojas del palustre?

Publicado: octubre 15, 2017 en Uncategorized

La floresta en plena era de la globalización o mundialización está cada menos comunicada entre sí. Lo que pasa en los centros geográficos de Iquitos, Pucallpa, Tarapoto o Moyobamba, Puerto Maldonado, entre otros casi ni nos enteramos. Son compartimentos estancos. También hay que decirlo también que poco esfuerzo hacemos por saber lo que pasa en este archipiélago de bosques. Somos amazónicos y amazónicas de retórica fácil que nos endulza. Permanecemos en ese solipsismo, tan propiamente y estructuralmente, amazónico. Vivimos en esas islas mentales que poco importa lo que suceda en la otra parte del marjal, estoy a lo mío. Hace pocas semanas se publicó la noticia de la muerte de seis agricultores por un serio y crónico problemas de tierras, en verdad, muy preocupante, esto sucedió en Ucayali, es una noticia y situación que nos debe llamar la atención. La violencia asola la Amazonía por los recursos naturales ¿es una vieja y desgraciada canción conocida para nuestros oídos? En esa misma región, hace unos años, ocurrió la tragedia de Saweto con el asesinato de: Edwin Chota, Jorge Ríos, Leoncio Quinticima y Francisco Pinedo, lamentablemente, el proceso judicial se pierde en los meandros y en la morosidad de los operadores legales. Por estos días leía que el excongresista Roger Nájar Kokally ha sido amenazado de muerte por denunciar un terrible caso de corrupción que involucra al exgobernador de la Región de Ucayali por negocios nada limpios y, que parece ser, parte de una trama mayor de ámbito nacional. En una de las noticias publicadas señalan que este exgobernador tenía empresas tapaderas (como las empresas de aviación) para lavar dinero e inclusive cumpliendo condena en la cárcel manejaba los hilos de la banda criminal. Esta trama de corrupción involucra a altas instancias del poder político y judicial. Si las autoridades competentes fueran diligentes, que no lo son, y hurgaran lo que hay detrás, seguro que nos llevamos más de una sorpresa. Estos graves casos de muerte y corrupción de la vida pública muestra la lamentable desconexión con otras partes de la floresta. Es una señal de debilidad de lo que sucede a nivel de la selva. Se piensa en una Amazonía de parcela, infelizmente, esa visión del bosque es la que estamos perdiendo. En plena hegemonía de la era digital, desgraciadamente vivimos en la paradoja, de estar más solos que la una.

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No tiene vida, solo lee

Publicado: octubre 12, 2017 en Uncategorized

Iba en el autobús y dos señoras conversaban en voz alta, irrumpían nuestras cavilaciones, todos nos enterábamos de lo que iba el charloteo amical de esas amigas. Hablaban de dos personas. Una de las mujeres, con el cabello cardado color escoba y muy emperifollada, soltó un trabucazo que me dejó en blanco por unos segundos: “El otro está como un muerto, sólo lee durante todo el día, no tiene vida”. ¿Cómo? Me pregunté. Esa afirmación muy contundente de la señora de cara agria, me llevó a sumergirme en mis propios pensamientos sobre la lectura. Primero, es que el muchacho o muchacha de la que hablaban no estaba como un muerto porque leía, una señal más que suficiente de muestra la vida, la lectura es un desafío a la muerte. Con el añadido que a través de la lectura uno se informa de otras vidas, de otros sueños, de otros territorios ¿Cómo no puede tener vida al leer? Por el contrario, quien lee estaba viviendo muchas vidas del común de los mortales, se insufla de ideales, entiende mejor el paso por este mundo. Alguien decía, nada de viajes, a leer. Quizás tenga razón en parte porque uno viaja a través de la imaginación. De eso hablábamos con mi hermano menor por el watsap hace unos días. Recuerdo que él era un omnívoro lector cuando era niño, leía casi toda la biblioteca juvenil que había comprado mi viejito. Era un aventajado de los libros. Además de leer, él lo contaba luego reinventando todo, estábamos ante una nueva historia que salía de su febril e infantil imaginación. Era un gran narrador oral como la nonna Natividad y sus cuentos de semana santa, que eran de espanto para no salir de la cama como rezaba los preceptos de esos días santos. Él imaginaba viajes, personajes, lugares. Esperaba sus historias con gran ilusión. Disfrutábamos de esas lecturas y de sus narraciones. Me decía desanimado que ese legado paterno no había podido transmitir a sus hijos. Que había perdido una batalla, son otros tiempos. Mis sobrinos, y mi sobrina Claudia tienen otros intereses (válidos por cierto) que no pasan por la lectura.

El mundo digital es pobre en alteridad y en la capacidad de resistencia que ella tiene
Byung- Chu Han

Ojalá algún día se animen y se metan de lleno a la aventura de leer y no estarán muertos, como decía la señora del autobús. Vivirán más.

Para unos, Amos Oz es el intelectual valiente que defiende una solución para el conflicto con los palestinos basada en dos estados. Para otros, un mero traidor. Tras combatir a los árabes, vivir en un kibutz y convertirse en el escritor israelí más reconocido, alerta: “El fanatismo no fue creado por Al Qaeda o ISIS, es un gen antiguo”.

http://www.elmundo.es/papel/cultura/2017/09/18/59bbb22346163f2f7a8b45fd.html

Retratos y sonrisas

Publicado: octubre 10, 2017 en Uncategorized

A lo largo de mis caminatas matutinas por El Retiro ambulo con mil cosas dándole vueltas en mi cabeza. Aquellos problemas- nudos, muchas veces, encuentran respuestas y soluciones a lo largo de ese recorrido. Casi siempre voy con una o dos cosas que no puedo resolver y voy dándole posibles respuestas en el paseo. Es por eso que se me hace poco comprensible aquellas personas que salen hacen deporte: caminar, correr a lo largo de este parque con auriculares a todo volumen, hablando o mandando mensajes por el móvil, adiós descanso digo para mis adentros. Esa gente no se detiene por un momento, es adicta a estar conectados o que por su cabeza siempre esté lleno de cosas; en modo conectado, suelen decir los más jóvenes. Da igual que haga sol o nubarrones, ellos y ellas, están en sus burbujas virtuales. No se ponen a pensar, por unos minutos, de manera más sosegada. Es el signo de los tiempos. Así entre esas variopintas actitudes tenemos que en el estanque del parque, por lo general, hay mucha gente que está tomándose fotos. Por cada paso suena un clic. El clic está al margen de que un grupo de música tocando jazz, unos magos haciendo ilusiones y piruetas al público infantil, personas que retratan a los peregrinos, barcas que funcionan a energía solar. Me detengo en las fotos que tiene mucha miga. Cuando posan las personas teniendo detrás al estanque (en una estampa presumiblemente bucólica) ellas sonríen, sus rostros, por unos segundos, cambian, chispean y sonríen ante la cámara, se muestran generosos y contentos ¿será por ese dicho que el rostro es el espejo del alma y, por eso, quieren salir sonrientes? No lo sé. Pero en cambio yo con las fotos tengo una relación tensa, de ansiedad, de no saber esperar, por lo general, salgo con cara de pocos amigos ¿es el espejo del alma? No, es mi actitud (supongo por los kilos de timidez) de querer zafarme de la cámara cuantos antes, es como si violentaran mi yo. F trata de tomarme una foto y salgo refunfuñando conmigo mismo. ¿Recuerdan ustedes alguna foto de Ludwing Wittgenstein sonriendo? en algunas apenas, esboza una levísima sonrisa. O a Samuel Beckkett mostrándose a carcajadas en las fotos. O a César Vallejo sacando la mejor de las sonrisas ante la cámara fotográfica. Pues eso, algunos tenemos una tensa relación con ese artilugio que nos retrata una parte del alma.


Foto Manel Henríquez

Hace unos días un amigo mi amigo Manel Henríquez luego de tomarnos unas claras, me dijo, con palabras atufadas de congoja, mira los libros que tengo aquí arrumados. Estaban en un mueble de su consulta. No voy a poder llevármelos a Valparaíso, hizo una pausa, te los llevas. Eran, son, cerca de ochenta libros o más de Literatura. Muchos de ellos vírgenes de lectores y lectoras, todavía. Conservan el plástico con el que los compró, sin estrenar. Bien, le contesté. El problema con los libros de Manel es que en casa ya no hay donde ponerlos. Hay un serio déficit de espacio que es un dolor de cabeza. Cada libro que entra recibe la mirada seria de F, en verdad, nos falta sitio. He colonizado la casa con los libros, lo reconocen mi madre y hermana cuando vinieron a Madrid. La mesa de noche está llena de una pila de libros. Así que ante el regalo avisé a unos patas del palustre de la donación de libros, pero andan en sus cosas y lo entiendo, lo digo por su largo silencio – los peruanos nunca decimos que no, pero una señal de su negación es el dilatado mutismo. Así que he pensado hacer una oferta pública, que cuenta con la complicidad de Rubén Meza, su complicidad es que me deje publicar este anuncio en el diario Pro y Contra. La donación sería con el ánimo de poner un granito de arena para luchar contra esa quimera que es la ausencia de lecturas, en el caso de Loreto que estamos en la cola a nivel nacional. Los libros que me los regaló Manel pienso, pensamos, donar a cualquier Municipalidad o institución de la floresta que lo quiera. Me comprometo a llevar a las oficinas de correo aquí en Madrid y embarcarlas con destino a Iquitos. Sí en unos días hay el silencio de los, presumibles, donatarios o donatarias de la floresta, se abrirá a otros lugares de América Latina, el anuncio también lo colgaré en el blog: https://notasdenavegacion.wordpress.com/ Los costes asumibles por los donatarios o donatarias (quien recibe la donación) serían el flete por barco hasta su destino final o el que pueda haber en aduanas, supongo que no habrá más gastos. Así que la oferta está hecha, quien quiera estos libros que me avise a la siguiente dirección:

migueldonayrepinedo@gmail.com

No se arrepentirán de esta donación, estaremos formando ciudadanía.

La inconformidad de Nina

Publicado: octubre 8, 2017 en Uncategorized

En estos días del ingreso de los aires otoñales uno también muta. Cambia de piel. Da la sensación que caminamos con ritmo nuevo. Repasas las listas de lecturas que faltan. Hay nuevos proyectos. Los paseos matutinos certifican el cambio de estación, a pesar de los fenómenos del tiempo – el aviso del cambio climático está en nuestras narices. Pero seguimos ciegos y sordos ante esas alertas del tiempo. En medio de esa vorágine me veo frente al televisor mirando un documental sobre la cantante Nina Simone. El hilo conductor sobre la vida de esta cantante negra ha sido la indignación, la inconformidad contra un sistema opresivo y desquiciante – rebelarte contra el sistema te sale muy caro. Sí te pones en la piel de ella entiendes mejor esa rabia contra ese sistema (y cultura) que la segregó desde que era niña. Se preparaba para pianista clásica. Es más, ella pensaba que sería la primera pianista negra clásica. Pero el sistema la desdeñó. La excluyó. La separó. Las veces que postuló para ser admitida en la Escuela de Música como alumna la escuela esta la segregó por ser negra. Eso duele. Te marca. A lo largo de su vida esa convicción sobre el racismo en el país de las libertades se ahondaba, por eso su desbordante rebeldía. No era pose (o postureo), era muy consciente de lo que ocurría. Así se vinculó con el movimiento de los derechos civiles y veía, con desazón y angustia, que el sistema eliminaba (asesinaba) a las personas incómodas. El caso más emblemático fue Martin Luther King, tal como lo atestiguó ella en una de sus canciones. Nina no la tuvo fácil. Siempre tuvo que luchar e iba a contracorriente de lo que pensaba el común de los mortales. Su vida conyugal tampoco le fue fácil, su marido la maltrataba, como lo atestiguaba en sus diarios y canciones. Viajó a vivir en Liberia, creado por ex esclavos negros en América – el famoso regreso de vuelta de muchos afroamericanos que se convirtió en una quimera. Las cuentas le agobiaron y tuvo que volver a cantar. Nina era un alma rebelde.

Jesús Mosterín, en 2013 en el jardín de la Biblioteca de Catalunya de Barcelona. GIANLUCA BATTISTA

https://elpais.com/cultura/2017/10/04/actualidad/1507124054_759753.html