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Hay que volver a la poesía sobre él, hay que regresar a sus discos, a la memoria que se construye desde una ingenua fascinación, para atenuar el impacto del latigazo de realidad que produce Deep in a dream. La larga noche de Chet Baker, el libro de James Gavin reeditado por Reservoir Books con motivo del trigésimo aniversario de la muerte del trompetista y cantante. Una vez consumado el desenlace que viene proclamándose desde que su adicción a las drogas se convierte en algo irremediable, después de más de 500 páginas que no son sólo el detallado relato de su contumaz proceso de autodestrucción sino también la historia del auge de un mito como los de antes, dotado de un talento que contribuyó a renovar el jazz desde el frenesí del bebop a la melancolía cool, incluso el más devoto e incondicional lector establece límites bien definidos entre su legado artístico y su dimensión personal, más que cuestionada entre el poder de las sombras de su biografía.

http://www.elmundo.es/papel/cultura/2018/05/13/5af6cbf0ca47411d308b4666.html

Chet Baker, poeta de la derrota

Chet Baker siempre cantó, incluso cuando se estableció como el gran trompetista del californiano estilo cool. Fue su productor, Dick Bock, quién le escuchó cantando en un club y comprendió que aquello no era una broma. A partir de 1953, Bock insistió en grabarle cantando, como complemento de sus discos jazzísticos. Tenía lógica comercial: un chico guapo, con enorme gancho entre el sector femenino. Y funcionó.

https://elpais.com/cultura/2017/07/13/actualidad/1499969501_789115.html?rel=str_articulo#1525802124254

El hombre pez

Publicado: mayo 15, 2018 en Uncategorized

Los Karuara son hombres que viven debajo el agua y son los celosos guardianes de este recurso natural y de los viven debajo el agua en las ciudades iluminadas. Son calvos, con piel rugosa, sus pies parecidos a las aletas y han nacido sin culo. Comen barro y tienen unos enfados descomunales ¿pueden imaginarse esos disgustos por la contaminación petrolera que asola nuestros ríos? Es lo que nos dice la robusta tradición oral del pueblo Kukama sobre estos seres que habitan las aguas. A mí los Karuara, estos seres del agua, me recuerdan a las esculturas del escultor valenciano Damià Díaz, aquellos de la serie Desarraigos que están empotrados en la pared. Reajustando el mito podríamos decir que son los hombres peces que viven en la floresta. Pero estos personajes del mito también pueden transformarse en seres normales y corrientes, desgraciadamente, no nos damos cuenta pero andan agazapados y pasan desapercibidos por las rúas de la floresta. Uno de ellos fue el nadador amazónico Eleodoro Vásquez Tananta. Eleodoro nació en Pilluana, Picota, en San Martín, en un primer momento pensé que era loretano. Este tozudo hombre pez de la manigua hizo una hazaña que ha pervivido difusamente en la memoria colectiva de este lado del monte de. Sí hacemos una encuesta en Isla Grande quien fue Vásquez Tananta seguro que no lo saben. Eleodoro batió el record mundial de permanencia en el agua, sí, este ciudadano del marjal rompió esa marca. Fue en una piscina cerca de la Comisaría de Punchana, donde ahora no queda ni rastro de ella. Estuvo largos días flotando en la alberca. Me cuenta mi padre que a ellos, cuando eran niños, le llevaron del colegio para alentar con porras y matracas para que Eleodoro no se durmiera durante el tiempo que permanecía en la piscina. Era acompañado, inclusive, de una banda de música. El persistía seguir en el agua. Le tuvieron que persuadir que abandonara el aljibe porque la piel comenzaba a sufrir los estragos de estar tanto tiempo en el agua. Llegó a conseguirlo y pasó varios días en el hospital. Ante la marca mundial lograda unas personas de buena fe trataron de conseguir unos laureles deportivos para Eleodoro. He buscado la relación de laureles deportivos por internet y no hay rastros de esos puñeteros laureles, parece ser que no le concedieron, salvo información en contrario. Seguro que sí los Karuara se enteran de la noticia mostraran su gran congoja.

P.D. La aventura de Eleodoro no continuó allí. Hizo otras como el cruzar a nado Isla Grande- Nauta, dicen que se untaba con grasa animal para proteger su piel.

http://damiadiaz.com/index.php/projects/proyecto-desarraigo-uprooting-project/?portfolioID=171

Es un rebelde a punto de cumplir 87 años ■ Su afán por reescribir y corregir hasta el infinito retrasará un año más la publicación de la segunda parte de sus memorias ■ Afirma que el fisco es enemigo de la literatura, que tenemos una falsa democracia y anima a combatir el recorte de libertades haciendo, precisamente, lo que nos prohíben

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/soy-feminista-fuerza-hechos_1248475.html

Sueño de una ballena de hierro

Publicado: mayo 13, 2018 en Uncategorized

En una enorme playa abandonaron a un viejo barco. La playa quedaba en las orillas de la isla, en una zona de aluvión. Había perdido el color, ganaba el oxido del material en toda la eslora, desde lejos se puede apreciar que es de un color marrón. El amasijo de hierro está como si lo hubieran dejado echado en el suelo y no pronuncia palabra. En época de creciente del río el agua entra por todos los compartimentos, seguramente ha pasado y quedado atrapado por ahí algún pez despistado. Nadie le da importancia al barco. El sigue allí ante la indiferencia de la gente. A mí me dio un calambre verlo allí. Tan poderoso y frágil a la vez. En mi cabeza se me vino la imagen de Maqroll El gaviero, el personaje de Álvaro Mutis, aquel viajero que cuando pisaba tierra le iba mal. Fabulaba que Maqroll caminaba por el barco. Me puso triste esa imagen de desolación del navío era como ver las ballenas que morían en las orillas en el mar de Pisco, supuestamente por el sonido del sonar de los submarinos. Sin querer los que lo abandonaron hicieron de esta playa un cementerio y tumba informal a este paquebote y a pocos importa, ni a la autoridad municipal que anda metida en otros líos. Así es la ciudad, posee una deslavazada memoria urbana, tiene más de cien pueblos jóvenes que han cincelado otra urbe y la vuelve desmemoriada. Al repasar los diarios nadie ha documentado del barco ni los cronistas más puntillosos del puerto, se les pasó. Seguramente habrá navegado por todos los ríos de la floresta llevando pasajeros y carga ¿Cuántos años habrá navegado?, ¿qué sentirá el capitán al dejar al barco en esa circunstancia?, ¿es dejarlo morir?, ¿cuántas cartas habrá entregado en cada puerto? Me acerco a la proa donde apenas se distingue su nombre, está borroso. Voy a la popa y solo hay manchas de aceite, está muy oscuro. La quilla está enterrada en la tierra y la sala de máquinas está vacía. En las literas de la segunda planta hay nidos de murciélagos, se les ve dormir colgados desde lejos. Me dicen que dentro de él vive un hombre de pocos amigos y malas pulgas. Pero parece que ha salido porque no hay nadie. Sigo dando vueltas alrededor de esta dormida ballena de hierro.

A punto de cumplir 89 años, el filósofo vivo más influyente del mundo está en plena forma. El viejo profesor alemán, discípulo de Adorno y superviviente de la Escuela de Fráncfort, mantiene un pulso de hierro en sus juicios sobre las cuestiones esenciales de ahora y de siempre, que sigue destilando en libros y artículos. Los nacionalismos, la inmigración, Internet, la construcción europea y la crisis de la filosofía son algunos de los temas tratados durante este encuentro en su casa de Starnberg.

https://elpais.com/elpais/2018/04/25/eps/1524679056_056165.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Después del viaje

Publicado: mayo 10, 2018 en Uncategorized

Luego de salir de tu zona de confort después de un viaje y volver a ella pasan algunos días de naufragio. Llegaste a las costas y hay que continuar con la rutina. Las noticias importantes antes de la partida ya se esfumaron. Por estos días son otras. La pelea por el poder sigue incólume. Codazos, insultos, afear al otro. Los viajes y la vuelta al punto de origen nos hacen mirar con otros ojos, al menos eso me pasa. Durante la travesía leía un texto del jurista portugués Boaventura de Sousa Santos, “Esquerdas do mundo, uni-vos!” donde hace un análisis muy sugerente de cómo ve el mundo. La ventaja que tiene él es que usa con lucidez las diferentes cartografías o mapas de los distintos lugares donde se van gestando procesos políticos relevantes. Los mapas del norte económico como la del sur son superpuestos contrapuntísticamente con una habilidad digna de resaltarse. Así analiza el caso de Portugal, México, España, Colombia con gran sindéresis. Con el olor todavía de esa lectura me cito con un conocido al que no veía hace meses. Pero cada encuentro con él me tengo que preparar emocionalmente. Me explico, cuando se le acaba sus forzados argumentos intenta pincharme, lo miro, siento que su venablo es estéril, no le hago puñetero caso. Es una persona encerrada en su mundo como muestran sus gafas cuadradas, todo lo mira desde su obcecado y torturante plúmbeo punto de vista. No le mueve nadie. Muy plomizo. Soy un pringado metafísico, asumo y presumo de buena fe que con él será una gustosa conversación pero es todo lo contrario. Es un desagradable monólogo de su parte que me dan ganas de salir corriendo. A ratos huele a rancio. A un mundo que él sostiene que cada vez está en el ocaso, se vanagloria que lee libros, cientos. Pero su paso de la lectura a la realidad tiene serios tropiezos. Ignora o desconoce los microclimas, topografías, zonas anfractuosas. Sufre un atasco monumental para descifrar lo que pasa alrededor. Una persona con todas las condiciones para vivir la felicidad pero él pata anda enfurruñado. Miro el reloj de soslayo, le digo que tengo prisa. Me despido. Salgo a la calle y por fin puedo respirar.