¿Nos cruzamos de brazos?

Publicado: septiembre 13, 2018 en Uncategorized

Leía hace poco sobre la ciudadanía cosmopolita, aquella que se apoya en los clásicos de filosofía como los estoicos, Catón, Marco Aurelio que proclamaban ciudadanos de la gran ciudad – de hecho tengo un pasaporte como tal, sí, es de manera simbólica y tiene epígrafes de poetas, que al mostrar a mi padre sonrío casi de compromiso. Pero en estos tiempos de “transición paradigmática”, como llama el profesor portugués Boaventura de Sousa Santos, sería interesante plantearnos para una persona con cierto o mínimo bienestar pregonar sobre la ciudadanía sin fronteras puede ser frívolo o quedar vacío de contenido, y de hecho lo es, o se puede caer en la situación de ser un espectador indiferente, que casi moralmente es peor porque se vuelve cómplice, o contribuye con su omisión, de la situación que está pasando y no hacer nada. Desde mi sillón del Olmo leía las noticias de la migración venezolana a muchos lugares de América del Sur ¿los que se desplazan forzosamente fuera de sus países por necesidad (por una crisis política, ambiental como en los países africanos) pueden invocar esta ciudadanía cosmopolita o es una situación cómoda/ de privilegio de una ciudadanía letrada?, ¿se puede hacer algo para cambiar las cosas? Lo más cómplice sería no hacer nada y seguir proclamando esta ciudadanía del mundo sin rasguñarnos y haciéndose la vista gorda. Para que no se quede vacía de contenido podríamos, desde el sitio que uno ocupe, denunciar los actos de xenofobia o intolerancia que sufren, en este caso, los colectivos de inmigrantes por parte de la sociedad receptora. La tolerancia no lo necesita quien proclama la ciudadanía cosmopolita sino quien es maltratado por su condición de extranjero o que profese una religión distinta o tenga una idea política distinta o que tenga una opción sexual diferente. La ciudadanía cosmopolita no puede cosificarse, debe ser activa y denunciar situaciones que vayan contra la condición humana.

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https://video.repubblica.it/edizione/palermo/palermo-una-coppia-lombarda-apre-la-casa-a-un-giovane-migrante-egiziano/313264/313891?ref=fbpr

El libro bomba

Publicado: septiembre 11, 2018 en Uncategorized

A las librerías de viejo o de libro antiguo siempre las miro con cierto respeto ¿serán por los años de los libros, de la librería? Hay un halo de solemnidad cuando te acercas a ellas. El olor, sí el olor, es el olor del tiempo impregnado en las hojas de los libros ¿será acaso el sudor del tiempo, de las lectoras de esos libros? No es igual a comprarte un libro nuevo – en ambos, en los libros nuevos y viejos, suelo meter la nariz, nada pequeña, entre las páginas, quiero olerlo, respirar. Es un placer que dura breves segundos y que me transporta en el tiempo. Palpo el lomo del libro. Vuelvo otra vez a olerlo. Es un latigazo a los sentidos. En mis paseos suelo pasar por la Cuesta de Moyano, son pasos casi obligatorios pero placenteros, hay un par de casetas donde suelo detenerme. Tienen libros interesantes. Una vez encontré el libro de un poeta peruano, del grupo Kloaca y autografiado por él ¿qué circunstancias hicieron que el libro terminara allí?, ¿le habrá dolido a la dueña desprenderse del poemario (la dedicatoria era a una mujer)? Una actividad interesante sería ser un detective de libros para tirar del hilo de la ruta lectora, como en este caso el libro de este poeta peruano, se podría hacer un mapa para trazar su viaje y a las lectoras y lectores que hemos leído el libro –por el momento el libro del vate peruano está en el Olmo. Es lo que se puede encontrar en estas librerías de viejo. Hoy, muy de mañana, mientras repasaba los titulares de las noticias hay una que me llamó la atención: en una librería de viejo en Badajoz, en Extremadura, de nombre, Cien cañones – tiene gran consonancia con el hallazgo, en la calle Virgen de la Soledad – virgen oportuna de la calle, el librero se percató que un libro pesaba más de lo normal. Fue a escrudiñar el libro y al abrirlo se encontró con un hueco y allí, dentro del texto, el mecanismo de una bomba de relojería. Se quedó de piedra e, inmediatamente, llamó a la policía ¿Qué cosas se le habrá pasado por la cabeza al librero (era un caballero quien lo descubrió)? Le dijeron que el libro bomba no podía explotar porque carecía de batería, seguramente la gente de la librería suspiraron y sonrieron por las agonías que les hizo pasar el hallazgo. El libro bomba “Reyes mendigos” era del francés Jean Larteguy (1920- 2011). Son estas librerías, las de viejo, las que nos deparan siempre sorpresas.

Un día como hoy en la floresta de Perú nació la actriz Ofelia Irene Grabowski Edery (Iquitos 10 septiembre 1936), conocida artísticamente como Ofelia Montesco. Su pasó fue centelleante por el cine, por la vida. Todavía nos seguimos preguntando sin respuesta sobre esos destellos.

Las frases elaboradas le cuestan. Se limita a contestar y a expandir la comisura de sus labios acercándose a una sonrisa al final de cada respuesta. Habla despacio, por lo general con monosílabos. La economía de sus palabras no ayuda para describir cada recoveco de su pasado. Se mantiene erguida, con una mano enlazada a la otra, dócil, quieta, como si no hubiera sido una actora de la guerra que golpeó por más de cincuenta años los sitios más remotos de Colombia.

https://colombia2020.elespectador.com/pais/de-ex-guerrillera-guardaespaldas-la-historia-de-catalina-escobar

Los últimos acontecimientos harían dudar al propio Jorge Basadre del título de su libro: Perú, problema y posibilidad. Lo ocurrido con el magistrado Hinostroza es una cruel muestra del uso de los partidos en la función judicial – aquí en España el uso de los partidos políticos de la función judicial está a la vista de todos y pocos son los que protestan. Advierto que no sólo Fuerza Popular es quien ha usado partidariamente a este poder público. También lo hicieron los otros partidos, si no miremos como Alan García Pérez sale impune cada vez que pisa los despachos judiciales, una muestra de esta mansedumbre son las cicateras investigaciones judiciales ¿cómo es posible que no puedan probar su desbalance patrimonial? Es decir, la docilidad no es una cuestión nueva en esos despachos. Lo que hay que evitar es el uso partidario de este poder que de verdad tiene poco poder porque depende económicamente tanto del poder legislativo o el poder ejecutivo. Está arrinconado y se deja arrinconar. En países de la periferia (pergeñado por la economía hegemónica), como el nuestro, la clase política utiliza al poder judicial para blindarse legalmente y no puedan ser investigados de los presuntos delitos que pudieran cometer si no miremos las leyes de amnistía promovidas en la época de Fujimori y la sumisión del Tribunal Constitucional de ese período. Hace unos días leía a un magistrado de Loreto que citaba una verdad de Perogrullo, con mucha pompa y solemnidad, que la corrupción es un cáncer, el pobre hombre andaba y anda muy despistado, es una muestra de no ver el problema. Es una infeliz realidad que nos topamos. En estos momentos tenemos un poder judicial secuestrado por la clase política, a un Poder legislativo liderado por Fuerza Popular que está enfrascado en tomar las bridas del poder a toda costa, sin importar a quien se ponga por delante e incluida la corrupción. Las justas electorales generales fueron una prueba de fuego a la clase política para que depusieran sus intereses partidarios y lograran consenso en algunos temas centrales. No fue posible, siguieron erre con erre. El Poder Ejecutivo no se tomó en serio su papel y fue debilitado, día a día, por la mayoría parlamentaria de Fuerza Popular. Con este panorama ¿tenemos un país en quiebra institucional? o ¿somos acaso un Estado fallido? Las mínimas funciones de los poderes públicos en una democracia liberal no se cumplen, pero seguimos ignorando el problema y nos comportamos como si nada ocurriera.

P.D. Ante las nuevas elecciones que se avecinan en octubre no sería lógico promover el voto en blanco o la desobediencia civil para que nadie vaya a votar ¿creen que los candidatos o candidatas una vez electos van a ser diferentes a las anteriores (seguro que hay excepciones, pero una paloma no hace verano)? Me asaltan serias dudas. Con el ejercicio de la desobediencia civil mostraríamos nuestro rechazo a esta democracia de baja calidad que gozamos.

Aventuras de a pie

Publicado: septiembre 6, 2018 en Uncategorized

Nos alejamos de Madrid cuando el calor arrecia. Uno de esos refugios frescos que todavía existen es la Sierra de Guadarrama, en autobús a unos cuarenta y cinco minutos, y muy cerca de Segovia – en casa somos de la liga anticoche y nos da repelús el aire acondicionado. Por lecturas me enteré que mucha gente de Madrid buscaba amparo de la canícula por estos lugares en los años treinta. No era la popular playa y cañas de estos tiempos (que me parecen de un simplismo consumista sin precedentes) sino se buscaba la fresca. A escasos minutos de una gran ciudad sientes cuando llegas allí que el peso cotidiano se descabalgara de tus hombros. Es como te liberaras de un zurrón muy pesado. Hay una sensación de tranquilidad. Percibes en estos tiempos de descanso que los días se hacen más largos, se anda feliz con la elección de tus lecturas, estas alejado de la bulla citadina, de las interrupciones del timbre del telefonillo del cartero comercial, de la urgencia casera. Lejos. Es un buen refugio que cuando podemos y el cuerpo lo pide nos asilamos en ella sin remilgos. De mañana salgo a dar largas caminatas por carreteras vacías y poca gente, de cuando en cuando, pasa un ciclista o un viandante. Nos miramos y nos saludamos, es un saludo solidario de aquellos que estamos en el mismo barco en el que huimos de las multitudes. El fresco matutino y los árboles que son besados por una ventisca mañanera es tu compañía en este peregrinar sin rumbo cierto. En esas circunstancias la imaginación se abre como una espita – se encendió más cuando leía la novela de Paul Auster “Tombuctu”, quien narra las peripecias entre los humanos es un perro con varios nombres y dueños, es un buen ejercicio el de Auster que me da algunas pistas. Con la fantasía inflamada los proyectos hipotéticos por unos segundos se visten de realidad. Luego se esfuman y arremeten otros, son como unos Miuras difíciles de torear. Es un sano ejercicio de introspección y sin molestar a nadie. Una simple caminata no repara en gastos solo con un buen calzado para embarcarse en esta aventura.