Archivos para diciembre, 2013

Tasajear el árbol y la memoria

Publicado: diciembre 31, 2013 en Uncategorized

cronica24
Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

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Dos jóvenes indios miran el árbol tasajeado y muestran sus heridas infligidas. Como fondo escenográfico la enmarañada selva. Esa floresta cerrada a cal y canto que necesita ser arrasada para sacar sus frutos, alegaba uno de los socios en el Consejo de Administración en Londres. No crean lo que se habla en la esquina de Hyde Park [Speakers’ Corner], son hablillas de gente interesada. El capataz con sombrero mira al fotógrafo indiferente a las magulladuras. Una raya más al tigre, dirá para su consuelo. De uno de los tajos parece verter el oro blanco pero es muy borroso como la memoria de esos tiempos. Leía que estos tallos por la calidad de la goma sufrían cisuras, tantas, que prácticamente liquidaban al árbol, por eso en la selva se encuentra muy poco caucho, casi se ha exterminado. No hay manchales como antes. Así sin escarmiento o se le escurrió al retratista exhibe sin rubor la mano de obra de la Peruvian, ¿esos mozos firmaron los contratos de conformidad con la ley?, ¿les indemnizaron? Es uno de los secretos de los negocios, que los costes laborales sean menores, mejor si no se pagan ¿Era o es ese el secreto de los negocios en esta mundialización? Cerró los ojos por unos segundos con resignación. El paucar le contó que las compañías petroleras contaminaban los ríos y nadie les dice nada. Se escudan en informes amañados. Volvió a ponerse triste porqué a lo lejos escuchó el ruido de una motosierra.

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El parvulario

Publicado: diciembre 31, 2013 en Uncategorized

cronica25
Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

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Es muy recurrente que para limar la aspereza se recurra a la imagen de un niño o niña, que se ponga delante de la cámara y rompe corazones hasta del más fiero, ¿recuerdan la niña de Afganistán de hermosos ojos que al mirarla inmediatamente te destapaba el corazón? La imagen niñas/ inocencia genera compasión, es lo que buscaba el pariente fotógrafo del jefe de la Peruvian cuando retrataba a niños y niñas. Esta vez la audiencia era mayoritariamente de niñas, casi todas. ¿Por qué la juntaban a todas? ¿Era la mano de obra barata de los capataces y jefes?, ¿ellas servirían en la cocina de muchos hogares porteños?, ¿las secuestrarían?, ¿las llevarían a Isla Grande para servir de chicas del servicio y sin pago alguno? Recordó un aviso en uno de los diarios de la época que decía, “Se necesita Cocama con cama”, irían a engrosar las filas de los exiliados del bosque como Juan Aymena, del clan del búho que se perdió en la neblina londinense. ¿O estos extraviados irían a los hospicios de curas y monjas para que les adoctrinen en la fe del evangelio e hicieran los invisibles trabajos de casa? ¿Sabemos algo de ellas?, ¿La abuela estaba en ese corrillo? Arriba de ellas hay tres varones mirándolas, ¿serán los gendarmes? Esta reunión parece un mercado de esclavas ¿habrá sido eso? Hay uno de los jefes de blanco que da la espalda al retratista pero que al momento de la foto da la vuelta y sale su rostro ¿Era Santiago Benavides?

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Epifanía

Publicado: diciembre 31, 2013 en Uncategorized

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De acuerdo con las predicciones [profecías] del tiempo las navidades serían pasadas por agua y de hecho que lo fue. Cayó tanta agua que parecíamos ranas en el estanque. Pero para muchos urbanitas la lluvia molesta a mí me pareció la mar de oportuna porqué así limpiaba el aire de Madrid, alejaba a la temible boina que cubre la ciudad como consecuencia de la contaminación atmosférica. Pero así con los vaticinios sobre las espaldas y todo salimos de casa con paraguas en mano y un chubasquero. Las calles parecían otras porque estaban limpias del bullicio que trae estas fiestas, te topas con carritos de niños y niñas que sus padres con cara de palo impunemente te atropellan sin mostrar un ápice de disculpa ni civismo (son una bestias), se sienten con derecho a todo estos tontos. En estas romerías por la ciudad hay una esquina en la cual me detengo siempre y es para mirar sin cansancio a un árbol cuyas ramas desnudas apuntan al cielo, parecen los cabellos de Didi Valderrama que son peinados con tenedor (voy con mi cámara fotográfica y disparo un clic). Esas ramas desarropadas miran como salvación al cielo gris o azul. Es todo un espectáculo sin parangón para mí la miro y remiro y no me canso), parecen manos sarmientas queriendo rasgar algo. Los árboles así desvestidos se humanizan, es como ver la radiografía de tu cuerpo. He intentado encontrar varias respuestas a mi deslumbramiento por un árbol sin hojas en el invierno. Una de las posibles respuestas es que en la floresta amazónica es muy difícil encontrar un árbol desabrigado de hojas casi todos están con el traje verde que no lo abandonan los 365 días del año. He pasado emocionalmente de la abundancia a la austeridad suprema, sin hojas. Además en este recorrido de posibles respuestas, los árboles así muestran su mayor indefensión, son vulnerables y, entonces, siento que se duelen y remueven como los humanos.

Tristes Trópicos

Publicado: diciembre 30, 2013 en Uncategorized

cronica26
Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

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Siente el cuerpo cansado como si le hubieran dado una paliza. Pero el sentimiento de culpa que le crecía a merced de cada foto, empezó por los pies ahora la tiene en el pecho como un venablo que le pincha hasta sangrar ¿Cómo podía quedarme dormido ante tanto sufrimiento? Se reprocha, ¿estaba frente a mí y lo ignoraba? Se flagelaba. ¿Habrá remedio apara este olvido? Cada vez el bosque adquiere otra dimensión en sus pensamientos. Ya no es el territorio vacío lleno de animales y escenas de postal que emboba a cualquier turista sin fronteras. Es un territorio desflorado por la codicia. Por la ambición humana. Con sus uñas largas coge una foto del sobre que lo acerca y lo aleja a la vez, era una reunión de niños indios, mujeres jóvenes y niñas [unas vestidas, desnudas y con los senos al aire], unos hombres y los jefes vestidos de blanco. Asombra la población joven. Se toma la foto a los indios en grupo como si fuera una tribu, dicen que es una manera de no hacerles individuos sino una masa ignorante y sin ideas. A los patrones lo puedes individualizar, a los indios no. En grupo como en esta foto, quieren mostrar a una manada de animales. Tose, el tóxico de la culpa ha invadido su cuerpo y no se puede mover.

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Tristes Trópicos II

Publicado: diciembre 30, 2013 en Uncategorized

cronica27

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

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Son diez hombres del monte retratados, en un rincón de la cauchería. De los diez tres son adultos, se deduce por el sufrimiento de sus rostros, pero el resto son jóvenes y niños al servicio del descepe de la goma –uno de ellos a la defensiva con los brazos cruzados en el pecho. Sus miradas no son de felicidad, es de resignación. Vestidos con taparrabos, en estado de naturaleza. Claro, las intenciones del fotógrafo de las que está empedrado el infierno, cambian de tornas. La imagen se convierte en una prueba irrefutable de la explotación de menores. Exhibe a seres vulnerables y, según la intención caritativa, salvajes. Que están en camino a ser domeñados. Uno de ellos, él que está en el primer plano parece, por la forma de sus mofletes, que está mambeando coca, su memoria de cine recordaba la coca aquella vez en el baile de las frutas en una gran maloca, sonríe, su nariz está siempre mojada. Pero la idea de fotografiar a esos salvajes, ¿en estado puro?, tiene una gran debilidad. El dato arde. No han sido retratados en su hábitat sino en el rincón de una estancia, detrás de una casa ¿la casa de los horrores?

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Tristes Trópicos III

Publicado: diciembre 30, 2013 en Uncategorized

cronica28
Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

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Que fijación de retratar a los hombres y mujeres Uitoto en taparrabos y a las hembras mostrando sus senos y partes pudendas, es que así son estos salvajes. No tienen vergüenza rezongaba un cura y cerraba los ojos a medias al mirarlos. Varios de esos hombres semidesnudos portan escopetas, hasta seis rifles, ¿cómo se traduce eso?, ¿no eran salvajes?, ¿eran los racionales camino a la civilización?, ¿son las carabinas que usaban contra sus propios compañeros o era para cazar en el monte? La construcción que está detrás es una maloca ¿es la misma donde retrataron al manguaré? Los que están sentados al pie de los hombres y mujeres parados son, en su mayoría, críos. Hay una madre en cuclillas con su niño. Y en el medio y desperdigados hay capataces vestidos de blanco y sombrero, uno de ellos barbado y el otro con bigotes. Para el fotógrafo en esta parte del país de los horrores la situación estaba en calma aunque parece una calma chicha.

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21 de diciembre, 18: 11 p. m

Publicado: diciembre 29, 2013 en Uncategorized

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Ese día y a esa hora entraba el invierno aquí a esta parte del sur de Europa, el aire está más gélido, quería penetrar en mis carnes. También de acuerdo a las personas del tiempo sería la noche más larga del año y a partir de ahí el día iría ganando a la noche (que consuelo). He proclamado mi devoción al invierno, es la estación donde puedo dedicarme casi religiosamente como un monje a la lectura. Mientras esto ocurría en la temperatura ambiente leía como un poseso y saltando como un grillo de un libro a otro y sin darme cuenta estaba envuelto en una crónica del escritor Antonio Muñoz Molina sobre la historia de un activo militante ecologista Bill McKibeen, profesor en Middlebury College, en Vermont en Estados Unidos de América (Estado norteamericano de una gran conciencia ecológica y cívica y de reconocida vida comunitaria) y de Kirk Webster un apicultor solitario y fuera de lo común. Mientras uno está en manifestaciones, entrevistas en la tele, mítines, promoviendo acciones de desobediencia civil y protestas no violentas; él otro, Webster, va a su aire y dedicado a sus abejas estudiando su comportamiento y logra cruce genéticos de ellas para hacerlas más resistentes a la epidemias e intoxicaciones de productos químicos. Aunque con agendas mis distintas estos ecologistas comparten momentos cuidando a las abejas. Es una buena metáfora que la acción en los foros y el trabajo silencioso se complementan como muestra este tándem ecologista. Estas son acciones luminosas en un mundo que cada día camina al desfiladero. Donde todo se traduce a cuestiones simplistas como el burdo análisis económico sin tener en cuenta variables ambientales y sociales. Hace unos días se publicó la denuncia de una organización indígena, Pueblos Indígenas Amazónicos Unidos en Defensa de sus Territorios (PUINAMUDT) donde se mostraba los daños de la explotación petrolera en pleno corazón de la Reserva Nacional Pacaya Samiria [asentada y superpuesta en territorio Kukama y donde se planea una explotación petrolera por el lado del Puinahua], son impactos seriamente negativos al entorno natural, al ecosistema manejado por la población Kukuma pero a la inversa de McKibben y Webster los ecologistas en la floresta han huido a poner sus posaderas en un cargo público donde callan por omisión o simplemente se han declarado de vacaciones.

http://observatoriopetrolero.org/