Archivos para febrero, 2018

Presentación de las novelas “Atrapadas y Utopías” y “Desvaríos”

Viernes 9 de marzo en “La sala Madra”, Jr. Manco Cápac 42, en Tarapoto a las 20:00 horas

Jueves 15 de marzo en el Auditorio de la Municipalidad de Moyobamba, frente a la Plaza de Moyobamba, a las 20:00 horas

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Ocupa el sillón J de la Real Academia Española. Escritor, catedrático y traductor, convirtió la literatura y el mundo clásico en sus pasiones. Pero el título que le atribuyen sin discusión quienes lo conocen y lo han leído es el de sabio. Pasó su infancia en el Mediterráneo, sumergido en la biblioteca de su abuelo militar. Fue un niño miope al que le gustaba poco el deporte, una rareza en su familia. Asegura que la lectura es la manera de escapar de “la prisión del presente”.

https://elpais.com/elpais/2018/02/05/eps/1517841144_118374.html

¿Perpetua injusticia?

Publicado: febrero 27, 2018 en Uncategorized

Leía hace poco que las personas vivimos y sufrimos la injusticia nos hemos acostumbrado a ella. En esos ámbitos de la injusticia está esta crónica de indignación. Leo con mucha frecuencia que el expresidente Fujimori tuvo una lucha frontal contra el terrorismo y en el frente económico estabilizó el país, bueno, son medias verdades que tanto repetirlas pueden hacerse ciertas en el imaginario social. Son las alegaciones a favor que con mucha frecuencia se escucha de este expresidente. Me detendré en el territorio económico. Recuerdo que el primer gobierno de Alan García, estaba todavía en la universidad, y la sensación era de caos, de incertidumbre- pensar que García Pérez se convirtió en un alumno aventajado de la Escuela de Chicago. Se percibía que el Estado peruano apenas hacía frente a Sendero Luminoso y otras fuerzas terroristas. Un gran sector de la población hizo las maletas y emigró a otras tierras. En ese caos, paralelamente, salieron propuestas para solucionarlas como el de aplicar las políticas de shock. La sugería Vargas Llosa en plena campaña electoral, y la de no shock, que planteada por Fujimori. Vargas Llosa perdió y lo que hizo Fujimori fue aplicar a rajatabla una política de shock – nada nuevo, es decir, cuando aplican este tipo de políticas dicen que no van hacerlo y el primer día de ejercicio en el gobierno hacen lo contrario. Era un converso de los planes de ajustes y su ministro de Economía invocó a Dios ante el severo plan económico que se aplicaba. En la doctrina económica la aplicación a este tipo de política se llama necropolítica, por las muertes provocadas por este tipo de políticas. En un momento de caos y desesperación estas terapias de shock se presentan como el ungüento de Fierabrás, así está en la memoria de peruanas y peruanos. Esta agria medicina la aplicaron también países vecinos como Argentina, Chile (que fue el plan piloto de las experiencias neoliberales), Brasil, Bolivia. Así como en otros sitios del planeta azul como Suráfrica, Rusia, Polonia y sigue la lista. Con resultados muy desiguales. Casi en todos aumentó la pobreza y el Estado ha salido a salvar a las empresas privadas. Lo curioso es que entre las propuestas de “ajuste estructural” estaba el rubro de adelgazar al Estado para que sus funciones lo hicieran las empresas privadas. Este adelgazamiento del Estado consistía en vender todo su activo dejando casi todo a un Estado de mínimos – curiosamente, una década antes se impulsaron en el mundo políticas intervencionistas. Todo lo que era Estado era tóxico, olía a chamusquina para los nuevos evangelizadores. Así se subastaron desde las empresas públicas hasta la deuda externa, muchos que trabajaron en los procesos de privatización por intermedio de testaferros compraron esas empresas y la deuda, como el caso del exministro Bologna que trabajó junto a Fujimori. A todo este festín pornográfico u orgía liberal se unió la corrupción que parecen amigos inseparables. En Perú desde que se ha aplicado estas políticas de shock no hay expresidente que no haya estado metido en asuntos de corrupción promovido por las empresas privadas y en muchas de ellas ha intervenido el expresidente Fujimori y sus ministros. Mientras tanto como parte de la ciudadanía de a pie seguimos viviendo esta casi perpetúa injusticia.

Mary Beard, catedrática en Cambridge y editora de The Times Literary Supplement, es una referencia en el estudio del mundo clásico. Acaba de publicar Mujeres y poder (Crítica), un libro breve, irónico y contundente sobre las mujeres y la vida pública: sobre la relación entre el sexo y el discurso público, los obstáculos a lo largo de la historia y la actualidad, el origen y la pervivencia de imágenes y estereotipos misóginos.

https://www.letraslibres.com/espana-mexico/cultura/entrevista-mary-beard-la-cultura-occidental-esta-organizada-asegurar-que-los-hombres-lo-tengan-todo

¿Nos importa un shimbillo? (II)

Publicado: febrero 25, 2018 en Uncategorized

¿Cómo imaginamos la floresta? Haciendo un flashback de cómo imaginan la floresta me remito a lo escuchado a lo largo de estos años en la floresta y fuera de ella. Hay una idea que es la más hegemónica. Para muchos romper el supuesto aislamiento de las poblaciones y recursos naturales de la floresta pasa con la construcción de carreteras, puentes, transporte intermodal, hidrovías. Esta idea viene desde lejos y es cíclica, cada cierto tiempo vuelve. Se aleja y vuelve otra vez. Por lo general, este tipo de opiniones más que discutirlas se imponen, en plan macho discursivo. Lo hago porque lo pienso yo, nada de debates y otras zarandajas. Esta idea autoritaria por lo general, no tiene en cuenta los posibles y graves daños directos y colaterales sobre las poblaciones que tanto hablan en su nombre y los recursos naturales. Esta idea del aislamiento amazónico empata con la idea que esta está vacía y por lo tanto hay patente de corso para hacer lo que me da la gana. Recuerdo que los tiempos de los ochenta y en el gobierno del arquitecto Belaúnde – Sofocleto, gran humorista le decía Telaúnde, se le metió entre ceja y ceja construir una ciudad, geográficamente, en el centro de Perú como fue la llamada ciudad Constitución ¿nos acordamos de ella?, ¿qué fue de esa ciudad quimera proyectada por un urbanista? Lo que cuentan es que la bendita ciudad se convirtió en un determinado momento, lugar de narcotraficantes y hoy luce en abandono ¿alguien juzgó la inversión hecha por este iluminado de la construcción?, ¿acaso no fueron los recursos públicos que se invirtieron en esa pesadilla? Es que sobre la floresta no se discute, las retorcidas ideas se imponen sin reservas.

Nossa Amazônia?

Publicado: febrero 23, 2018 en Uncategorized

Hay diversas Amazonías. Así como varias memorias sobre la manigua a pesar de que sobre ciertas poblaciones persista la injusticia testimonial. Es un inmenso territorio con una pluralidad de poblaciones, bosques y ríos que atraviesan nuestros sueños y pesadillas. A esto hay que sumar la precariedad institucional arrellanada desde hace un buen tiempo y con pocos indicadores de cambio. Advertir que a pesar de vivir en una región que tiene un protagonismo esencial en el ecosistema global, la literatura se ha acercado a ella tímidamente, salvo casos muy puntuales, como el poemario inédito de Ana Varela, escrito en clave ecológica. Bajo estas pinceladas, muy apretadas, persisten todavía una serie de cortapisas y derroteros positivos que rápidamente paso a referir: A) La literatura amazónica sufre las consecuencias del centralismo asfixiante. Es casi inexistente salvo para decorar los discursos de ser un país multicultural. Un caso clamoroso de esta falta de interés son los rencos ensayos de José Carlos Mariátegui. El Amauta pasa de puntillas sobre la floresta, pasándole el testigo a Miguelina Acosta, una interesante jurista yurimaguina. Situación y pasivo que obliga a la literatura del marjal a trabajar desde los márgenes. B) Es un espacio donde libra sus propias batallas, como la tensión existente entre la tradición oral y la escrita, tirantez irresuelta de la que todavía no se ha encontrado el encaje adecuado. C) La literatura de viajeros (no de viajeras desgraciadamente) es un gran lastre que pesa sobre los hombros de quienes se dedican a este oficio. Desde los cronistas extremeños hasta los viajeros modernos que recorren la floresta han dibujado un marjal ajeno a nuestros intereses. D) Las muertes del Putumayo por la explotación cauchera sigue siendo una herida abierta. La literatura amazónica en lugar de reflexionar y proponer una nueva ética y estética ha optado por decorar el bosque con escenas costumbristas. E) Hoy por hoy, cuando se alude a la floresta, ya no está concentrado en Iquitos. Poco a poco van surgiendo otros centros culturales como Pucallpa, Tarapoto, Moyobamba y Madre de Dios. Faltando agregar a muchos otros, como pueden ser los de la Selva central. Esto ha cambiado y está cambiando. F) La escasa comunicación entre los escritores y escritoras del palustre dificulta mostrar su diversidad. G) La nula política pública alrededor del libro y su difusión porque ni siquiera existe un mercado de consumo (oferta y demanda) que socava, en el mediano plazo, la creación de una comunidad imaginada. H) Hay una emergente escritura que se troquela en el exilio, como por ejemplo, la narrativa de Jorge Nájar. Así a vuelapluma tenemos en este estado de la cuestión asignaturas pendientes y puntos a favor, seguro que hay más. Con toda esta carga pesada de la situación actual ojalá se pueda hacer camino, pero confieso que me gana el remusgillo de que nos avasalle la indiferencia. El pensador italiano Antonio Gramsci decía que “la indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida”, por eso no nos queda otra que agitar el avispero.

Publicado en el Diario Voces, Tarapoto, Perú

Alérgico a la ostentación, a los don, a los señor y a cualquier fórmula de cortesía que indique jerarquía. Discreto en la formas -162 centímetros y un peso pluma- y en el fondo. Es de los que prefiere el estilo directo, mirar a los ojos, dar la mano con fuerza. A Pedro Casaldáliga no le gusta que le llamen obispo, ni monseñor, ni padre. Sólo Pedro. Pero no se engañen, esas cinco letras con sus dos vocales y tres consonantes, cuando resuenan en São Félix do Araguaia, un pueblo amazónico del estado brasileño de Mato Grosso, dejan de ser un nombre y se convierten en una institución. En una forma de entender la vida, del lado de los que siempre pierden y enfrentándose a los que siempre ganan. Sin romanticismo ni buenas palabras. Con hechos, manchándose las manos.

http://www.elmundo.es/cronica/2018/02/21/5a873cf7ca4741011c8b4697.html