https://www.eldiario.es/cultura/sara-stridsberg-protagonista-describe-hombres-manera-han-descrito-mujeres-humano-incompleto_128_7194098.html

Retales

Publicado: mayo 12, 2021 en Uncategorized

Cuando era pequeño recuerdo que mi madre tenía una bolsa de retales, que eran pedazos de tela que quedaban cuando hacía un vestido o traje. Los retales eran la salvación cuando los pantalones se rompían, esos pedazos de tela se usaban como parches, tan de moda en una época. Luego se pasó a que los pantalones tuvieran agujeros, querían romper con la idea del supuesto buen vestir burgués ¿eran las briznas de Woodstock? La vestimenta se volvió contestaría, sigue siendo contestataria, las arrugas en los vestidos son moda, los estilistas se vanaglorian de eso. Con el tiempo, entre lecturas que van y vienen, se me entrecruza la palabra retal o retales. De acuerdo con el mataburro, retal es de origen catalán, viene de retall, recortar. Pero creo que retal tiene mucho más sustancia del significado del pedazo sobrante de una tela, sí, tiene que ver con la memoria. Por ejemplo, cuando leemos un libro de memorias lo que ojeamos no es la vida entera de la persona quien escribió esos recuerdos. No. Son retales de su vida, tan solo son fragmentos de lo que él o ella hizo de su vida, no son todos, tampoco podemos recordar todo lo que hemos hecho. Hay partes de mi vida que lo tengo entre neblinas, no sé porqué, seguro que la memoria da un brochazo de olvido que también es necesario, aunque no faltan los aguafiestas que te recuerdan hechos que ya los habías tapiado; no sabes si sonrojarte o mandarle a freír espárragos, con lo bien que saben los espárragos. No todo es un camino de rosas en los recuerdos porque en ellos se filtran o solapan, como no, los falsos recuerdos, llega un momento que no se logra distinguir entre uno u otro, es una frontera sin hitos de límites ni aduanas. Tendemos, sin querer, a adornar los recuerdos, a idealizarlos, a maquillarlos. Hacemos memoria y desmemoria al mismo momento. Recuerdo que la psicóloga, en mi convalecencia post covid- 19, me decía, la mente te cuenta historias, con el agravante, que tú te las crees. Es decir,  que no recordamos todo, hay veces que lo inventamos, lo que nos queda son retales de lo que pasó, son como piezas de una época, de un periodo, de un momento. Muchos también tienden o tendemos a parchar el tiempo con esos retales, se vuelven nuestros salvavidas.

https://ciclosfera.com/a/en-madrid-nos-vamos-a-asfixiar-hay-un-repunte-de-coches-que-los-politicos-no-quieren-parar-miguel-angel-medina-el-pais

La justicia poética en la Corte Superior de Loreto siempre ha brillado por su ausencia, quizás se deba a la mezquina formación de los operadores judiciales, enmarcados dentro de un positivismo pop, como señala Fernando de Trazegnies. Desde su instalación ha dejado esa impronta en la ciudad. La Corte Superior tuvo entre manos el caso de las muertes de indígenas en el Putumayo, como consecuencia de la explotación cauchera de la Casa Arana, pero prefirió mirar a otro lado, a pesar, de los denodados esfuerzos del juez Carlos A. Valcárcel en procesar a los responsables. Se mostraba así la fuerza del poder político sobre la endeble función judicial. Así por ejemplo, en la primera memoria del año judicial en Loreto, de 1908, no hace ninguna mención a este proceso que tenía repercusiones internacionales. Tampoco en la segunda, de 1909, ni en la tercera memoria, de 1911 – en 1910 no se registra memoria judicial, por una situación de fuerza mayor. Desgraciadamente, la Corte de Loreto, en momentos claves, decepciona. En un contexto intercultural como la floresta, la introducción de peritajes antropológicos para el caso de integrantes de pueblos indígenas, fue tímida, en la Corte en mención. Se incorporó a finales de los noventa con más frecuencia, con sus limitaciones como su estéril formalismo. Habían pasado casi ochenta años de las muertes del Putumayo y los peritajes no habían sido adecuadamente implementados, en verdad, que es impensable ¿Cómo se puede ponderar los diferenciados mundos culturales de cara a la letra fría de la ley? A los operadores judiciales les cuesta imaginar el horizonte, salvo contadas excepciones. A mi parecer, fui litigante en esa instancia de pleitos, la Corte Superior de Loreto, debería judicialmente liderar en dos asuntos que atraviesan la vida social del marjal: a) en lo referente al medioambiente en la Amazonía y b) en el de integrantes de pueblos indígenas, lamentablemente, en estos temas no ha dado muestras de una jurisprudencia creativa. En esos dos asuntos carecen de justicia poética, palabra usada por la filósofa, Martha Nussbaum, para analizar las sentencias judiciales del tribunal de los Estados Unidos de América. El abogado Luis Pásara, estudioso de la realidad judicial peruana, comentaba cierta vez, que en un curso de capacitación para magistrados les pedía que imaginaran, a futuro, la penalización de un determinado delito, la respuesta de los magistrados en la capacitación, no fue apelar al futuro como se les pedía sino caracterizar el delito de acuerdo con la legislación vigente. Ese esfuerzo por la imaginación cuesta por su educación legal. Así lo han demostrado los magistrados de la Corte Superior de Loreto en la acción de amparo interpuesta por William Navarro Sajami, Graciela Tejada Soria y Pedro Tuanama Gutiérrez contra el Gobierno Regional de Loreto, Municipalidad Provincial de Maynas, Municipalidad Distrital de Punchana y la Red Asistencial de ESSALUD en Loreto, por la afectación al derecho al medioambiente y al acceso al agua potable. Los justiciables lo hacían en nombre del Asentamiento Humano Iván Vásquez Valera y del Asentamiento Humano 21 de septiembre, del distrito de Punchana. Cabe indicar, en esta sentencia, una excepción de lujo, de la magistrada que votó en discordia, que va a contracorriente del razonamiento superficial de los otros magistrados; además, de mostrar, la magistrada, argumentos empáticos a favor para una justicia poética en este lado del monte. A pesar de afectar derechos fundamentales, como la vida, porque los derechos fundamentales de la persona están interrelacionados, como es el medioambiente y el acceso al agua, los magistrados, en mayoría, apelaron a argumentos formales para declarar improcedente el amparo ¿La vida humana en una ciudad de la floresta importa poco a estos magistrados?, ¿Se pusieron en la piel de los justiciables, muchos de ellos, en situación vulnerable, para el acceso al agua potable y el disfrute del medioambiente?, ¿Por qué optaron por la salida más fácil y reprochable, y no observar las omisiones en el cumplimiento de las obligaciones del Estado?, ¿Se situaron en la Amazonía para resolver el caso o era solamente la realidad del expediente?, ¿Los magistrados valoraron la repercusión del fallo, por ejemplo, en el cambio climático? Infelizmente, estamos ante un caso de gol en propia puerta, un pasmoso autogol contra la floresta. Otra oportunidad perdida.

Una mala novela

Publicado: abril 28, 2021 en Uncategorized

Salgo al mediodía a caminar a pesar del frío helado. Es una caminata que ayuda a quitar el equipaje grasiento que llevamos dentro. Al volver, siento, en verdad, el peso del zurrón más ligero. Leo las primeras páginas de los diarios, que van de acuerdo a lo que ellos imaginan de la realidad, lo dijo en su momento el escritor, Salman Rushdie. El gobierno conservador de la ciudad de Madrid ha hecho una pésima gestión de la residencia de ancianos, en general, la gestión sanitaria es deficiente por su dogmatismo político poco práctico. Muchos ancianos y ancianas han fallecido en las residencias de ancianos ante la negligencia de quien gestiona esta comunidad. Este es el dato real. Sobre esta información, los diarios, de acuerdo, a como imaginan la realidad ha elaborado su discurso. La verdad es que los periodistas están compitiendo, con los y las novelistas, en esta monumental crisis sanitaria. Han elaborado y adulterado un relato y se lo creen. Los datos objetivos nos dicen de la gravedad de la situación sanitaria, pero los palafreneros y los gestores de la comunidad, a su rollo, pergeñando una realidad paralela. La ciudadanía gris está poco interesada. Estos políticos tienen que cumplir con el dogma (como los empeñados burócratas de los planes quinquenales del socialismo burocrático), no deben desviarse del guion sino les recuerdan el descarrío, lo peor de todo, es que las barrabasadas cometidas son en nombre de la libertad. Son muy tercos, como los fundamentalistas del socialismo estalinista o maoísta o de Sendero Luminoso en Perú. No se mueven ni un ápice del libro. La ideología les ha carcomido, a la realidad la miran de acuerdo a las lentes que se han puesto. Ante el vacío dejado por la oposición, la que existe no tiene suficiente eco en los medios de comunicación (los dueños o accionistas de los diarios son bancos y empresas) porque la ignoran olímpicamente, la presidenta de esta Comunidad se ha dedicado a dar guerra al gobierno central, importando poco la salud pública de la ciudadanía, ella enarbola la libertad de comercio en los bares y cantinas, con el beneplácito de la gente, le importan los muertos de la pandemia, son solo números. Ella a su juego, con la zalamería de los lambones de ciertos medios de comunicación. A todas luces, la persona que lidera la Comunidad, como gestora, rebosa de incompetencia, pero sigue empeñada en repetir sus errores ante el aplauso de los medios afines y de la mayoría de la ciudadanía que presume los rescoldos de la dictadura de hace más de cuarenta años. Sufrimos a diario esta mala novela.

P.D. Lo peor de todo, esta señora de las cañas, bares y de la muerte, puede ganar las elecciones de mayo. No solo Perú camina al abismo, como insinúa cierta lectura de la realidad.

https://ctxt.es/es/20181114/Politica/22841/silvia-federici-el-sexo-ha-sido-un-trabajo-para-las-mujeres.htm?s=03#.YHh3ywbWeeJ.twitter

¡Tarde apiacho!

Publicado: abril 21, 2021 en Uncategorized

El título de la crónica apela a una expresión amazónica para referirse a comentarios que se hacen una vez pasado lo sucedido, que llegan tarde y mal. En términos castizos, a toro pasado. Es lo que está ocurriendo con las crónicas de avezados y sesudos comentaristas sobre las últimas elecciones generales en Perú, llegan tarde. Además, casi todos son limeños (y centralistas). Lo preocupante y desgraciado, es que siempre el centro es el que manda mentalmente en nuestro país andino- amazónico, las provincias y balnearios, son y somos los grandes olvidados, a pesar de los resultados de la última contienda electoral, no enderezan. Cruel realidad, pocos apostillan en clave de esos márgenes. Tampoco los que vivimos en la periferia nos molestamos en pensar, para poner la guinda al pastel. El centralismo mental y limeño ha fagocitado el pensamiento de márgenes hasta casi desaparecerlo. Estos días, releía a Jorge Gasché, uno de los pocos antropólogos de la Amazonía que combinaba la teoría con la práctica, muy diferente a otros que viven de la floresta. Gasché se esforzaba en rastrear las mentalidades de las personas que viven en el bosque y alrededores, una prueba de ello son las viñetas de los apuntes de campo del libro “Sociedad bosquesina”, hecho al alimón con Napoleón Vela, no tienen desperdicio. Resaltar el esfuerzo y mérito de Jorge por escrudiñar el razonamiento de los bosquesinos. En esa línea, recuerdo que cuando trabajaba por la zona del Marañón y Ucayali, Canal del Puinahua, visitaba a los jueces de Paz, un sector olvidado y maltratado de la administración de justicia, para ver cómo funcionaba la aplicación de la norma en ese complejo y heterogéneo mundo amazónico. Es un universo por explorar e inédito. Cierta vez, uno de estos operadores de justicia me hizo una consulta que le causaba cierta aflicción, pensó que había cometido una iniquidad. El juez ordenó detener a una persona porque trató de comprar mercadería a una lancha con moneda falsa. El comprador había recibido el dinero, como pago de unos turistas extranjeros, a quienes les había mostrado las bondades de la cercana Área Natural protegida. El juez al comprobar la denuncia del lanchero decretó la inmediata detención del comprador. Luego de intercambiar algunas opiniones y en confianza, le dije que me mostrara los dólares falsos, resultando que estos eran unos travel check. Me quedé unos minutos en blanco, mostraba una colisión de mundos que había que descifrar como se hace en “Sociedad bosquesina”. Esa situación y otras, son los que debemos husmear en las diferentes Amazonías y también preguntarnos a la luz de las últimas elecciones, tomando como referencia a Gasché ¿Por qué desde hace treinta años el fujimorismo, en este lado la floresta, no deja de tener representación en el parlamento?, ¿Qué mecanismos se movilizan para que la gente no pierda fe en esa familia tan cuestionada de cara al erario público y los derechos humanos? Los representantes tropicales del fujimorismo han sido de un amplio marco y diverso, desde un pastor evangelista hasta una abogada del ala conservadora y desnortada ¿Ellos y ellas les representaban?, ¿Nos representaban?, ¿Qué emociones les impulsa votar por ellos o ellas? Hay que repensar desde los márgenes. 

https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/john-rawls-siglo-pensador-sono-posibilidad-sociedad-justa-_0_iMT2m3Yrp.html

¿Florestanía?

Publicado: abril 14, 2021 en Uncategorized

Hace unas semanas leía un libro sobre derecho a la naturaleza, me interesaba saber cómo se ha ido gestando el llamado derecho a la naturaleza. Es un concepto construido desde el llamado “ecologismo popular” y de otros derroteros de las lides ecologistas. Recuerdo que en Manta, Ecuador, fui en taxi hasta la sede de la Asamblea Constituyente de Ecuador, en el cantón de Montecristi, en el complejo de nombre, Ciudad Alfaro, donde se gestaron algunos conceptos que están recorriendo las palestras en América Latina, como el concepto del buen vivir o los derechos a la naturaleza. El concepto de buen vivir, es una definición en construcción, en Loreto, Perú, la viene trabajando con tesón y reflexión, José Manuyama y el Comité del Agua en sus reivindicaciones del río Nanay. Como es conocido, dentro del contexto de la “constitución ecológica” colombiana se ha pergeñado judicialmente a la Amazonia (con tilde o sin tilde, es válido, según la academia) como sujeto de derechos ante la demanda judicial interpuesta por unos niños por su generación ante la deforestación de la floresta. Por todo esto, mi interés por este derecho, claro, que las definiciones debe causar más de un salpullido al sector neoextrativista en este lado de la floresta, que impulsaron con cínica alegría, pero con argumentos magros, el no al Convenio Escazú. En un capítulo del libro que ojeaba, emergió la palabra y concepto florestanía. Es una fusión de la palabra floresta y de ciudadanía, tuvo su origen en la región del Acre, en Brasil, por los años noventa. En mis búsquedas por internet de florestanía he podido leer publicaciones tanto en Brasil y Argentina, como no, en Perú está ausente, no sé si por ignorancia o por omisión, o por las dos situaciones juntas, como siempre pasa en nuestro país. Este concepto no es baladí, surge como consecuencia de las limitaciones del concepto clásico de ciudadanía esbozado por T. H. Marshall. La florestanía es un concepto de la selva y obedece a un contexto ecológico en concreto: los ecosistemas de la selva tropical del Amazonas. Es decir, desborda el concepto antropocéntrico de ciudadanía porque incluye y trasciende a la persona, se introduce el valor moral de los ecosistemas como parte de ejercicio ciudadano. Por ejemplo, el caso de la “construcción de la hidrovía amazónica”, se debe considerar los ecosistemas posibles que pudieran ser dañados, no sólo la perspectiva utilitarista de dar más importancia al transporte de mercancías por el río. Bajo este epítome, se debe tener en cuenta, por ejemplo, los conocimientos de los sabios del monte ante estos posibles megaproyectos, los posibles ecosistemas dañados fuera del mercado. Como decía un profesor brasileño, Samuel Benchimol, “A Amazonia tem valor, mas nao tem preço”.