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Un indígena Araweté en una reunión en el centro de convenciones de Altamira, en el Pará (Brasil). LILO CLARETO

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/06/actualidad/1486385972_496318.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Los relatos del infierno (I)

Publicado: febrero 21, 2017 en Uncategorized

Y cada nueva lectura, aunque sea del mismo texto es una lección
Joan- Carles Mèlich

Cuando uno lee lo sucedido en los campos de concentración nazi que es uno de los sangrientos momentos de la humanidad en el siglo XX, se viene al recuerdo Auschwitz, para muchos la humanidad no podría ser la misma desde este hito del horror. A pesar de todo este horror del infierno lo que encontramos son relatos que algunos lo ha denominado los “relatos del infierno”, estas historias narran lo vivido en el averno. Los que testimonian esos relatos son los sobrevivientes (y víctimas) de esos campos de concentración, hombres, mujeres y niños. Para citar ejemplos emblemáticos, dentro de los muchos que hay, como es el caso de Primo Levi con la “Trilogía de Auschwitz” describe descarnadamente lo que sufrió en esos campos donde residía el mal. En el caso español es el de Jorge Semprún con “La escritura o la vida”, en el testimonio de Semprún aparece entre los personajes M. Halbwachs, intelectual que trabajaba aspectos sobre los marcos sociales de la memoria. Son testimonios muy dramáticos con lo sucedido en esas comarcas de la barbarie. En Buenos Aires al visitar el Museo Judío se puede advertir lo que pasó con la hegemonía de las ideas totalitarias (una idea totalitaria hoy es el mercado o el progreso, por ejemplo) contra las personas humanas. Es más, sobre lo sucedido en esos territorios donde dejamos de ser humanos (llegaron a ser, para la burocracia nazi o de la muerte, simples números que estaban inscritos en la camisa) hay una gran y prolífica literatura con el propósito que esos hechos no vuelvan a ocurrir. La filosofía ha tomado posición y reflexionado con lo ocurrido en los campos de concentración. A todo esto, esos aludidos relatos del infierno se convierten en el sostén de la memoria, de la palabra, de la filosofía. Una de las pocas maneras de hacer memoria es a través de esos relatos, de recordar, de volver a vivir con el propósito de sanearse con uno mismo. Escuchar esos testimonios es sentir compasión por el otro, por quien ha sufrido. Esas emociones públicas deberían formar una ciudadanía crítica y vigilante sobre el mal que llevamos dentro. Estar atentos a lo que ocurre en muchos agujeros negros de legalidad que vive en el mundo como pueden ser los territorios en Palestina, la situación de los inmigrantes en Europa, África, América. O la situación que afecta derechos fundamentales como es el caso de la contaminación petrolera en los pueblos indígenas en la Amazonía continental ¿en el caso de la floresta hubieron esos relatos del infierno como fue el caso del Putumayo?, ¿se ha podido reflexionar, en este patio trasero de Perú, debidamente por lo ocurrido con los crímenes del Putumayo?, ¿la filosofía perulera se ha puesto a pensar con lo ocurrido?, ¿cómo hemos reaccionado los amazónicos y amazónicas?

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Marina Garcés pide una nueva filosofía para una nueva sociedad. Pere Tordera

http://www.elespanol.com/cultura/libros/20161206/176233048_0.html

Manchester frente al mar

Publicado: febrero 19, 2017 en Uncategorized

¿Nos sanamos de nuestras heridas emocionales?, ¿podemos reponernos después de shock muy fuerte o un trauma?, ¿la capacidad de resiliencia puede reparar lo sucedido? Estas y otras preguntas me vienen a la cabeza después de mirar la película “Manchester frente al mar”. Un joven que vive en Boston recibe la noticia que su hermano mayor a muerto, el hermano residía en el pueblo pesquero de Manchester. El vuelve al pueblo y junto con él el recuerdo de lo que ocurrió. En el testamento que deja el hermano le pide que sea el tutor de su hijo. El mundo se le viene encima, está sobrepasado emocionalmente. Lo que había ocurrido en el pueblo en que vivía es que cierta noche luego de estar de fiesta con sus amigos sale a comprar a una tienda a unos minutos caminando. Al volver a casa encuentra un incendio en la casa donde mueren sus hijos pequeños siendo la única sobreviviente su mujer. Claro, hay un sentimiento de culpa profundo y la culpabilidad social de la gente del pueblo que le señala como responsable (o de padre irresponsable) de lo sucedido. A raíz del accidente la pareja se separa y él decide irse a trabajar a Boston como un manitas (es decir, un mil oficios, además de portero de edificios). Volver al pueblo, tras la muerte de su hermano, le trae todos esos tsunamis de malos recuerdos del que todavía supuran las heridas. Además del encargo legal de ser el tutor del sobrino. Es una situación nueva y difícil para él. Una de las maneras de desahogo de la situación que vivió es que habla lo justo, le es difícil hablar de sus sentimientos y busca broncas por quítame una paja. La mujer se vuelve a casar y se refugia en la religión, le pide perdón pero él huye de ese perdón. Finalmente, luego de muchas dudas, amén que no consigue trabajo en el pueblo– el consabido refrán pueblo chico infierno grande, decide volver a Boston. Con unos amigos negocia que su sobrino se quede en el pueblo de Manchester y cuando pueda y quiera puede ir a verlo. Pero no se queda en el pueblo le confiesa a su sobrino que no puede hacerlo. Se siente emocionalmente atascado, que no ha logrado superar lo sucedido. Y vuelve a Boston a trabajar de manitas ¿podemos superar situaciones tan devastadoras emocionalmente? Me temo que no o no del todo. En todo caso, afloran un océano de dudas e ingratos recuerdos.

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Lawrence Hill (Ontario, 1957), autor de El mayor libro de los negros, coeditado por Almadía y la Secretaría de Cultura federal, y en la siguiente imagen tomada de Internet, Pura López Colomé (CDMX, 1952), traductora al español mexicano de esa novela

http://www.jornada.unam.mx/2017/02/04/cultura/a02n1cul

De jardinero a consejero de empresa

Publicado: febrero 16, 2017 en Uncategorized

Esta es una historia peculiar que sucede en este lado del charco (que puede ser válidos en otros contextos) que ilustra mucho del peso de la política y los largos, larguísimos, cables de esta para trabajar en el servicio público. Parece una historia de un país patrimonial – en el sentido weberiano, aquel que niega las capacidades y méritos de las personas basándose en el enchufe, privilegiando el amiguismo para un puesto frente a la cosa pública. Pero sucede en nuestros días. Resulta que el señor F hizo sus oposiciones como auxiliar de jardinería en la Comunidad Autónoma de G a la par se afilió a un partido político donde los enchufes son necesarios para trepar, perdón, para ascender en la carrera. Esta era una de sus mejores fortalezas del Señor F, ser palafrenero en el partido. Así llegó a puestos representativos en la Comunidad de G. Cierto día un barco carguero con petróleo tuvo una seria avería que no pudo acoderar en puerto con el mar revuelto, lo desviaron a alta mar. En el océano se hundió el barco con el fuel, ocurriendo que el fuel o chapapote llegó a las costas inundándolas las playas de negro y afectando seriamente a la pesca. La gestión del accidente antes y después fue pésima pero quien dio la cara fue el señor F que ocupaba uno de los puestos de gobierno. Es más, el gobierno de entonces banalizó el derrame a tiras de plastilina. Luego de mucha bulla no pasó nada. Es más, el electorado premió al gobierno conservador. Así con sus amigos en el gobierno el señor F fue premiado con un alto cargo en el Ministerio del Interior, es decir, lo ocurrido con el chapapote no fue determinante, pareciera ser un ligero incidente. En la localidad de Ceuta un grupo de personas desde Marruecos trataba de ingresar a la frontera a nado luego de sortear una valla como la que hay en Estados Unidos, las “fuerzas de seguridad” les esperaron con disparos de pelotas de goma, claro, hubo muertes por ahogamiento. El señor F, como no, salió a defender la actuación de las fuerzas de seguridad con total cinismo. Luego de la batahola armada no pasó nada. Vinieron unas elecciones en la cual el electorado español volvió a premiar al partido conservador, oportunidad para que el presidente de gobierno cambiara a algunos cuadros de gobierno. Silencio de unos meses. En plena crisis por el precio de la energía en España el señor F era nombrado consejero en una empresa eléctrica donde los partidos políticos (de los dos partidos hegemónicos en España) ponen a los enchufados de carné. El presidente de gobierno sumado a los políticos conservadores no tuvo ni hicieron una muesca de pudor para cuestionar esa puerta giratoria. Ya pasará el lío, rezongaron. Todo sigue igual sin contratiempos.

El sueño europeo de Claudio Magris

Publicado: febrero 16, 2017 en Uncategorized

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/ GIANFRANCO TRÍPODO

http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/claudio-magris/?id_externo_rsoc=FB_CM