¿Isla Bonita o Titanic Island?

Publicado: septiembre 21, 2022 en Uncategorized
Isla Grande

Hace poco la BBC preguntaba ¿A qué isla se refiere cuando se menciona Isla Bonita? Un seguidor de la noticia respondió con júbilo: ¡Iquitos! Me quedé perplejo por la respuesta que tiene mucha miga. Desde hace un tiempo atrás, una cohorte de cursis y ciegos de la realidad amazónica han venido impulsando que a Iquitos se le denomine Isla Bonita, seguramente, a pelo de la canción de Madonna. Se aúpan a esto un coro los despistados viajeros de paso que repiten el mismo soniquete. Es como tapar el sol con una mano. Pero en verdad es ¿Isla Bonita o Titanic Island? Los políticos en el mundo, sin distingo ideológico, ante una gestión desastrosa tienden a impulsar «el circo para todos» e Iquitos no se salva de esa infeliz tendencia. Lo podemos ver en los titulares de los medios de comunicación y en las redes sociales, que en el epílogo del actual gobierno regional cuya gestión deja mucho que desear, interesadamente, impulsan un festival de la canción amazónica sin ton ni son, inclusive, auspician una película con el nombre empalagoso de Isla Bonita. Decisiones como estas son hartamente discutibles porque lo que se está gastando es dinero del erario público y con tantas cosas por hacer en la región, pero lo que causa más asombro y extrañeza, es el pobre contrapeso crítico en la «isla de iniquidades», como la denomina la poeta Ana Varela Tafur en su reciente poemario, «Estancias de Emilia Tangoa», ¿Es acaso este aluvión de pachanga la distracción ante la posible afectación de territorios de integrantes de  pueblos indígenas no contactados que la actual administración regional desdeña?, ¿Es ocultar la contaminación por minería ilegal en el río Nanay o por petróleo del río Marañón? Llama la atención el silencio mayoritario de la floristanía –la ciudadanía de la floresta. Todos callan clamorosamente, hasta los artistas e intelectuales de la fronda están aletargados, como resignados a esta huera comparsa o quizás están ya pasados de vuelta ¿No hay un pensamiento o corriente de opinión cívica en la ciudad insular que reproche este tipo de decisiones?, ¿Están plegados al poder?, ¿Nos han extirpado las ideas? Una ciudad con serios déficits de servicios básicos como el acceso al agua potable – recordemos la sentencia de Punchana, reclamo judicial de un grupo de pobladores por este derecho fundamental; con la provisión de energía eléctrica que anda cada vez peor o la gestión de residuos que se grafica con los cerros de basura en las calles, pero seguimos llamándola tozudamente Isla Bonita. La ciudad cada que llueve se inunda por el precario sistema de alcantarillado producto de la corrupción de las gestiones pasadas o donde la conexión de internet es pésima y seguimos, con dale que te pego, con el estribillo de Isla Bonita. Una ciudad con cifras alarmantes de trata de niños y de mujeres o de asesinatos sin resolver de personas integrantes del colectivo LGTBI o con serias dificultades para el desplazamiento de las personas con discapacidad o de capacidades diferentes por las calles de la ciudad insular, pero seguimos persistiendo en llamarla como la simplona canción de Madonna. Seamos serios por unos momentos. Me pregunto, si estamos en una  urbe rica en biodiversidad ¿Qué hemos hecho como cidade por el cambio climático para que sea una isla decente?, ¿Hemos tratado de paliar el atronador ruido urbano? Pareciera que los que apoyan este tipo de decisiones es porque se aprovechan de las mamandurrias a vista y paciencia de todos, lo peor es que callamos. La disidencia ha colgado el letrero de vacaciones en este lugar de la floresta. Más que Isla Bonita se parece a los atildados músicos a bordo del Titanic que entonaban canciones mientras el barco se hundía ¿Isla Bonita o Titanic Island?

Entrevista a Carol Zamora Tangoa*: «Los lectores que más concurren son los jóvenes en forma equitativa»

La gestión de las bibliotecas en un contexto como el amazónico es sumamente difícil por el desinterés de los decisores políticos y, cómo no, de la ciudadanía adormecida. Nada sencillo, tirando de números tenemos que por la cantidad de libros en la biblioteca de Maynas a cada integrante de la ciudadanía de Iquitos le correspondería el tercio de un libro. Cifra de locura. Es por eso, que las gestoras y gestores deben hacer equilibrios para mantener las bibliotecas a flote. Aquí una rápida entrevista con Carol Zamora Tangoa, la responsable de la biblioteca virtual «Joaquín García Sánchez» de la Municipalidad Provincial de Maynas, en Iquitos, Perú.

¿Es fácil gestionar una biblioteca en un contexto como el de Iquitos?

No, porque no existe apoyo por parte de las autoridades.

¿Cuentan con suficiente presupuesto?

Nuestra institución no designa presupuesto razonable en el contexto de implementación de actividades culturales.

¿Con cuántos libros se cuentan?

Contamos en la actualidad con 17, 300 aproximadamente.

¿Desde la biblioteca que iniciativas hay para persuadir a las lectores y lectores?

Las iniciativas que desarrollamos: sábados de lecturas, teatro, idiomas extranjeros, enseñanza de guitarra.

¿Cuántos libros se pueden llevar a casa?

Se puede llevar a casa uno por persona.

¿Los lectorxs más asiduos son las mujeres o los hombres?, ¿Jóvenes o adultos?

Los lectores que más concurren son los jóvenes en forma equitativa.

¿Es cierto que cuentan con una buena sección de libros de escritores y escritoras amazónicas?

Si, contamos con una sala especializada en libros de Amazonia.

¿Cuál es el libro más antiguo de la Amazonia que guardan en sus estanterías?

El libro más antiguo de la Amazonia que guardamos en nuestros estantes son los ejemplares de Kanatari, «Iquitos capital de la Amazonia Peruana», de 1983, del autor Roger Rumrril

¿Qué libro o libros recomendaría para leer?

El Ojo verde. Cosmovisiones amazónicas.

Serpiente de Agua. La vida indígena en la Amazonia

Fulgor de luciérnagas de Miguel Donayre Pinedo

*Carol Ydelca Zamora Tangoa. Licenciada en Educación y con cursos de actualización en biblioteca.

¿Isla Grande es homofóbica?

Publicado: septiembre 6, 2022 en Uncategorized

El escritor Salman Rushdie, recientemente apuñalado por un fanático religioso, en su libro de ensayos «Pásate de la raya», decía que en estos tiempos, la lectura de los diarios ha devenido dependiendo de quién lo cuente, pareciera que te cuentan una novela, remachaba. El periodismo está perdiendo ese grado de contar, en lo posible, lo que está ocurriendo y que los lectorxs tomen sus posiciones. Lo vemos todos los días en los diarios peruanos, aquí en el sur de Europa también. Sí leemos «La República» lo cuentan de manera diferente al diario «El Comercio», este último ha devenido en un panfleto que digiere mal la derrota electoral. Además de ese sesgo, a los periodistas les ha ganado lo fácil. No hay pausa ni se investiga. Lo que dice el entrevistado es cierto sin más -miremos lo que pasa en la farándula que son dimes y diretes para el morbo del público. Hace poco ocurrió un incidente en Isla Grande que algunos lo han llevado a los titulares. Una artista iba a hacer una exposición, la temática era mostrar al colectivo LGTB insular, por razones administrativas, la muestra que recibió la confirmación inicial de la administración de cultura, fue denegada. La artista indignada decía que estamos ante una clara muestra de homofobia, seguidamente, señalaba categóricamente enfurecida, que la ciudad es homofóbica y estas palabra lo llevaron al titular. Cuando leí el titular me quedé pensando ¿Es cierto lo que dice el titular de marras? Recordaba que hace unos meses se realizó en uno de los distritos de la isla, y con presencia de autoridades, el Concurso de Miss Trans y no tuvo veto alguno de ninguna instancia administrativa que se sepa. En Isla Grande desde hace años existe una organización reconocida y legitimada que lucha y reivindica los derechos del colectivo LGTB y nadie ha impugnado su existencia. En el día del orgullo gay los del colectivo LGTB hicieron la marcha por las calles principales de la ciudad sin cortapisas. Con todas estas actividades podemos decir que ¿Isla Grande es homofóbica? Me parece que no, es una ciudad como todas en Perú con sectores rancios y que les cuesta admitir otras sensibilidades. Es cierto, que siempre hay personas que son pocos tolerantes con este colectivo que solo saber lanzar denuestos y no muestras de tolerancia por el otro y los otros. Por ejemplo, les molesta el indígena que protesta y lucha por sus derechos, les dicen que son vagos y sinvergüenzas cuando luchan por un ambiente limpio de contaminación petrolera que nos beneficia a todos. Les encoleriza que las mujeres reivindiquen sus derechos en la palestra, se quieren igualar a los hombres refunfuñan amargamente. Se entiende la reacción de la arista por un problema de gestión administrativa, pero de ahí  que sus palabras sean llevadas a un titular, necesita de cierto tamiz.

Ante tanta inestabilidad y desatino de los que conducen el país, nos preguntamos desde hace un tiempo ¿Por qué no se cae? Eso es posible por personas anónimas de gran civismo como Yamileth Pinedo Yuimachi. Ella es profesora y apasionada lectora en la localidad de Caballococha, cerca de la frontera de Perú, Colombia y Brasil. Desde ese rincón del país promueve y fomenta la lectura a sus estudiantes. El Proyecto, «Malocas literarias», en el cual participa ha sido uno de los galardonados en el IV Concurso de Proyectos de Innovación Educativa del Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación Peruana (FONDEP) y el Ministerio de Educación.

Tenemos como peruanos y peruanas, una gran deuda con personas como Yamileth. A continuación un resumen de la entrevista.

¿Cuéntanos del Proyecto «Malocas Literarias»?

«Maloca literaria» surge de la necesidad de fomentar en los estudiantes de la zona rural y fronteriza de nuestro país, el hábito hacia la lectura, tomando como libros o textos escritos por autores autóctonos de la amazonia. Ya que nuestros jóvenes de ahora muy poco o nada conocen de la literatura amazónica, con ese fin nace el proyecto. También es importante mencionar que «Maloca literaria», será ambientada o diseñada con recursos o materiales propios de nuestra cultura, con el objetivo de revalorar nuestras costumbres y tradiciones. La cual participo en el IV Concurso Nacional de Proyectos de Innovación Educativa 2022, organizó el Fondo Nacional de Desarrollo de Educación Peruana (FONDEP) en colaboración con el Ministerio de Educación.

¿En qué consiste el proyecto?

El proyecto Maloca literaria, tiene cuatro fases:

-La primera, consiste en la construcción, ambientación e implementación de la Maloca

-La segunda etapa, desarrollar talleres de lecturas con textos amazónicos junto con los estudiantes de la I.E.

-Tercera etapa, los estudiantes presentan sus análisis de sus textos leídos, mediante diversas estrategias (historietas, dibujos, frases, cuentos, versos, dramatizaciones, etc.)

-Cuarta etapa, publicación de las producciones de los estudiantes dentro y fuera de la maloca literaria.

¿Una experiencia como «Malocas literarias» puede ser replicada en otras zonas de la selva?

Por su puesto, sería una muy buena estrategia para seguir incentivando a los niños y jóvenes a conocer la vasta e interesante literatura que hay en nuestra selva peruana.

Promover la lectura en la Amazonia es todo un reto, más aún en Caballococha ¿Dinos cuáles han sido los principales obstáculos y los mayores logros en esta promoción?

Efectivamente es un reto fomentar la lectura esta zona, principalmente porque la mayoría de los estudiantes de la institución educativa que laboro son de zonas más rurales; es decir, provienen de comunidades aledañas a la ciudad de Caballo Cocha, y son ellos los que necesitan con más atención el hábito de lectura. Otro obstáculo, que impide seguir fomentando la lectura en los estudiantes es el fluido eléctrico, no contamos las 24 horas de electricidad, por lo tanto, los estudiantes no pueden leer los textos que tenemos digitalmente. Como también eso afecta a la señal de internet, por ende, dificulta la investigación de los autores de los textos regionales.

Ante tantos obstáculos, no nos quedamos con los brazos cruzados, pues seguimos fomentando e incentivando a los jóvenes al hábito de leer. Es por ello, que el mayor logro en este proyecto es que los estudiantes se sientan identificados con sus raíces y costumbres loretanas al momento de estar leyendo textos de su región. Para ellos es muy motivador el proyecto «Maloca literaria».

El colegio «Miguel Acosta Oyarce» en Caballococha ¿Cuenta con una buena biblioteca?

Sí, muchos de los ejemplares que posee son del Ministerio de Educación, que cada año reparte a todas las instituciones educativas. Otros son donaciones de instituciones públicas y privadas.

¿Qué faltaría implementar?

Una hemeroteca actualizada (digitalizada) acorde a los tiempos que nos encontramos.

¿Qué libro recomendarías leer?

«El Sueño del Celta, de Mario» Vargas Llosa. Pues es una obra literaria, que muestra la cruda realidad que vivieron nuestros antepasados por la codicia de los recursos naturales de esa época.

*Yamileth Pinedo Yuimachi. Es egresada de la Universidad Nacional de la Amazonia Peruana (UNAP). Actualmente, es docente del área de comunicación en la Institución Educativa “Miguel Acosta Oyarce”, de la ciudad de Caballococha. El proyecto «Malocas literarias», en el cual participa fue uno de los ganadores del IV Concurso Nacional de Proyectos de Innovación Educativa 2022, organizado por el Fondo Nacional de Desarrollo de Educación Peruana (FONDEP) en colaboración con el Ministerio de Educación Desde Caballococha está al pie del cañón fomentando la lectura a los estudiantes de esta zona fronteriza de Perú, Colombia y Brasil.

Retrato de familia

Publicado: agosto 23, 2022 en Uncategorized
«Retrato de familia» de Christian Bendayán

Hay un cuadro de Christian Bendayán de título «Retrato de familia» que sintetiza las consecuencias del extractivismo en esta parte de la floresta a través del retrato dislocado de una familia urbana de Isla Grande. Es una familia variopinta. El retrato es de una riqueza de significado que necesitaríamos muchos folios para levantar las interpretaciones. El título y la imagen del lienzo, los uso en calidad de préstamo, para abordar en esta crónica un debate local y de la familia del palustre. Pienso que este es un debate interesado y direccionado, sobre las medidas de protección de Pueblos Indígenas u originarios en situación de aislamiento y en situación de contacto en la Amazonía peruana, conocida con las siglas PIACI. Digo interesado porque quienes promueven este debate quieren imponer su posición ante cualquier disonancia sobre el tema, no con argumentos, desgraciadamente, para estos, la disidencia –gran valor de la democracia, es un valor a la baja en esta parte de la floresta. Está muy claro que esa vía de sentido único tiene tinte autoritario, por ejemplo, ante la opinión del Obispo de Iquitos respecto a esta población fue respondida con denuestos y diatribas sin sentido, en complicidad con ciertos medios de comunicación. La creación de estas medidas de protección es un acto de Estado, de acuerdo a la regulación sobre estas poblaciones. La experiencia nos dice que las consecuencias sobre estas poblaciones vulnerables han sido desastrosas. Es por ello que los Estados tienden a protegerlas. Para eso, el Estado peruano ha establecido una instancia interinstitucional para crearlas, no es una ocurrencia baladí, salvo que emprendamos a lanzar teorías de la conspiración sobre posibles actores beneficiarios de esta declaración administrativa de los pueblos indígenas en aislamiento o de contacto inicial y, al mismo tiempo, de autorizar las medidas de protección sobre estas poblaciones. Sería interesante saber cuáles son las verdaderas razones (no creo que sea el progreso o desarrollo) de oponerse al reconocimiento de estos pueblos y a las medidas de protección, de parte de los interesados y promotores de este pseudodebate. En las familias abigarradas como la nuestra bosquejada con lucidez por Bendayán, nunca faltan miembros que siembran inquina y con los que hay que convivir.

P.D. Como en los tiempos coloniales, y más recientemente, del caucho o la madera, hay personas indígenas que denigran a otras diciéndolas que no son indígenas entre otras sandeces ¿Quién pierde con esta división?

P.D. Es muy curioso que quienes promueven este «debate» son pocos partidarios de crear una fuerte institucionalidad ambiental y son firmes opositores al Convenio Escazú ¿Por qué será?

Tras la huella de Spinoza

Publicado: agosto 10, 2022 en Uncategorized

Cuando nos planteamos viajar hay diferentes maneras de aproximarnos a un lugar. No se puede ver todo, hay que elegir. Eso sí, cuesta un pelín más informarse, pero es cuestión de dedicarle unas horas antes de la partenza. Habíamos decidido ir a recorrer las huellas de Baruch Spinoza. Diferentes lecturas me remetían a este solitario filósofo que escribió entre otras obras, «Ética demostrada según el orden geométrico », para mí este libro es como el «Ulises» de Joyce, un libro nada fácil, que requiere mucho sudor. Me sedujo el modo de concebir su obra como un universo cerrado. En una de sus novelas Paul Auster, también apela a este pensador español-luso- holandés que fue anatemizado de la sinagoga portuguesa de Ámsterdam, el tono de la excomunión fue una de las más lacerantes que se dieron. Leer al neurocientífico portugués, Antonio Damasio, en el texto «En busca de Spinoza» me convenció que algún día iría tras sus huellas y había llegado ese momento. El zurrón tenía que estar preparado. Así que trazamos la ruta por los Países Bajos. La idea era ir a Ámsterdam donde hay una efigie de él. Luego a Rijnsburg donde vivió unos años y, finalmente, a La Haya donde está un centro de estudios y muy cerca de allí el lugar donde está enterrado este silencioso, pero acucioso filósofo. Así que salimos una tarde noche de Madrid con rumbo a los rastros de Spinoza. El transporte en tren en los Países Bajos es muy bueno y puntualísimos, pero sofoca los bolsillos. La ruta por la ciudad de los canales estaba aliñada con olor a porro (marihuana), como dijera una vez el poeta amazónico, Jorge Nájar, ante el mismo olor mientras caminábamos en Madrid, «olor a juventud». El único recuerdo de la ciudad sobre este filósofo es una estatua que muy cerca de uno de los canales y próximo un bullente y simpático mercadillo. Nos costó llegar por la información poca precisa que tuve sobre la estatua. Mi apunte decía: Plaza de Waterlooplein y la estatua en Niewemarkt, con la ayuda de GPS pudimos dar con él – mi problema con los GPS, que adora mi sobrino Rafael, es que no nos deja perdernos en la ciudad. Allí está con el rostro sereno y un traje con adornos de periquitos y gorriones, este último es el emblema de la ciudad. Saqué el libro de Ética y tomamos una foto con la estatua. A unas calles también está la famosa sinagoga portuguesa de Ámsterdam donde Baruch fue excomulgado por sus ideas que revolucionaron el modo de aproximarse a Dios. Habíamos cumplido una parte de la trocha del viaje que mereció un buen café que nos supo a gloria.

¿Pequeñas concesiones?

Publicado: agosto 3, 2022 en Uncategorized

El otro día en ese mundo paralelo que es FB, me encontré con una situación que graficaba mucho la docilidad de estos tiempos en las redes sociales, servidumbre adaptativa que consciente o inconscientemente incurrimos. La servidumbre está acompañada del olvido, nos señala la profesora de Filosofía Marina Garcés en su libro “Escuela de aprendices”, texto que urge leer a propios y extraños para “desidiotizar” estos momentos. Un reputado profesor de universidad extranjera, inglesa para más señas, en su muro colgaba una foto de un plato de bandera de la gastronomía peruana, glosando seguidamente, “en plena preparación del ají de gallina”. Bueno, uno dice, se le chisporroteó la imagen, un resbalón mental o mal día lo puede tener cualquiera. Sí, era una escena banal, anodina de su vida, pero que tiene gran significado. La foto y la apostilla, inmediatamente, tuvieron en pocas horas una media centena de «me gustan» con comentarios lambones, causándome extrañeza no del memo del profesor que lo es, si no de aquellos que dieron su aprobación. Llevándome a preguntar ¿Qué quería demostrar el profesor?, ¿Qué querían decirnos esos pulgares erectos de sus palafreneros al plato peruano? El profesor tenía muy claro el poder que posee ejerciendo al colgar zarandajas en su muro sabiendo que hay gente lisonjera que lo adulará sin más ¿Quería probar su grado de adhesión (poder) a sus ocurrencias?, ¿Es un grado patético de egocentrismo eurocéntrico?, ¿Por qué dieron el like a un acto insulso, para sentirse cerca del poder o a cambio de una prebenda futura? Como decir, aquí me tienes, no me olvides ¿Es una pequeña concesión zalamera de las muchas que hacemos a diario? La culpa no es el de este pobre desgraciado que tendrá serios problemas de autoestima en casa sino de aquellos que le dieron el dedo gordo levantado en esa misma dirección al reírle las gracias sin sentido. De las idioteces hay que tomar distancia.

A palo seco

Publicado: julio 27, 2022 en Uncategorized

A palo seco es una expresión que se usa mucho en los jardines culinarios, sucede cuando al degustar un plato este necesita de la compañía de una bebida o de una guarnición para un mejor saborear; un solomillo o bistec sólo no sabe igual a uno acompañado con papas o una ensalada. Comer queso con un buen vino sabe mejor. Aunque la expresión a palo seco proviene de la náutica, pero es un préstamo para el paladeo y los guisos. Arrimando el ascua para mi sardina, la escritura, por lo general, está relacionada con las labores de la confección: trama, flecos, bordado, pespuntear, entre otros que se dicen cuando se escribe una gacetilla o se apostilla un texto. En cambio, con la lectura los adjetivos más usados vienen o se prestan de la cocina: echarle un diente, dale un mordisco, devorar, a palo seco, aliñar, ingredientes, sabor agridulce, condimentar, la miel en los labios entre otros. Cito estas expresiones y pimientas porque tienen mucho que ver con el hábito lector. Un paréntesis: ambas tareas de la confección y la cocina han sido espacios habitados por mujeres y diseñados por una mentalidad patriarcal. Cito a la lectura porque como lector no tengo una receta ni uso los mismos ingredientes, estos dependen de los textos que se leen. Hay libros que son muy celosos, requiriendo una atención casi absoluta y ciega. Te exigen una fidelidad que no atiende razones ni adobos. Estos son los libros que desde el primer párrafo no lo sueltas, te engancha hasta el final, vas casi sin respiración hasta el epílogo –las breves pausas son para relamer cada palabra del relato. Es la voz que narra que te persuade, te envuelve como una boa constrictora. En mis paseos veo con admiración a mujeres que leen caminando como unas posesas, saltean semáforos y calzadas, y ellas siguen ensimismadas por la lectura ¿Qué leerán para estar tan hechizadas? No sueltan al libro, están fijas en él, casi en trance. Pasean bajo esa fina, seductora e imperceptible línea de frontera de la ficción con la realidad, que nos decía Remo Bodei en «Imaginar otras vidas», añadía que las lectoras y lectores son seres transfronterizos de esos mundos. También muchas de mis lecturas no son de un solo libro. Hay que veces que leo dos o tres textos a la vez rompiendo la regla de la monogamia lectora, aunque hay que decirlo, uno tira más que el otro o los otros. Por ejemplo, los informes de trabajo suelo salpimentarlo con otras lecturas paralelas, si no estos se hacen muy aburridos y sosos – los libros de Derecho me han seducido muy poco, hay laudables excepciones. En estos tiempos desnortados el ensayo me pone más. Pero cada cocinero de folios tiene el aderezo idóneo para leer, aunque no hay recetas únicas,  cada gourmet hace el suyo. Por lo general, no suelo comer/leer a palo seco, lo acompaño con guarniciones y otros aderezos –los peruanos casi siempre echan salsas a las comidas me comenta F, eso me pasa con las lecturas. Además, la degustación adquiere otros sabores que a palo seco.

Cartografías caucheras

Publicado: julio 20, 2022 en Uncategorized

Un mapa- dijo- es una síntesis de la realidad, un espejo que nos guía en la confusión de la vida

Ricardo Piglia

El caucho es un período histórico en la Amazonía cuyos ecos se escuchan hasta hoy. Además, es una herida abierta que todavía sangra en la memoria de estos bosques. Todavía, tengo la impresión, que no se ha hurgado lo suficiente. Infelizmente, la bibliografía sigue saturando el discurso en una sola dirección. Pero sabemos que hay todavía muchas calles por abordar. La extracción del caucho dinamitó la vida social en este lado del marjal. En ese contexto de ampliar los márgenes de reflexión sobre el caucho, se ha publicado el libro «Las rutas del caucho: planos y croquis de la Amazonía 1880- 1930». Un libro de lo más sugerente por los mapas publicados de las diferentes cuencas de la floresta: Amazonas, Marañón y Ucayali. El período cauchero acotado en el título del libro de 1880- 1930 puede admitirse a discusión. Algunos señalan el período cauchero hasta 1920, pero seguramente que esos diez años que cita la publicación puede abarcar el período agónico de la goma –toda la inmigración que llegó con el caucho despegó a otros territorios ante el derrumbe de los precios de la materia prima. Como reza el epígrafe, el mapa es una síntesis de la realidad, bajo esa premisa están estas apostillas. Otros son de la opinión que estos trazos sobre el papel o la hoja digital son intencionalidades de quien los pergeña. En los mapas seleccionados, seguro que hay muchos más en los armarios de la burocracia, se puede advertir que quienes solicitaban las tierras de montaña adjuntaban a la solicitud un mapa delineado por los mismos solicitantes, en otros, se puede ver que estos fueron firmados por peritos agrimensores. Los mapas pespunteados me recordaban a los simétricos trazos coloniales europeos cuando se dividieron África a finales del siglo XIX: terrenos rectangulares o cuadrados que nos hacen dudar que en la realidad no sean así. Hay restingas, sacaritas, barrizales, varaderos y quebradas que no están en los mapas. Recordemos que un mapa que difiere mucho de la realidad no es un buen mapa, estos mapas tan simétricos adolecen de esa cuota de realidad. A lo largo de las doscientos cincuenta páginas no se señala la presencia de indígenas. Es como si la floresta fuera un espacio vacío, es el legado colonial sobre el palustre. Solo he podido encontrar un mapa que señala la presencia de pueblos indígenas, pero en el resto de mapas gana el vacío o de hacer no ostensibles a los hundidos del bosque. Me parece que se podido sacar más provecho de la publicación, la introducción ha podido explicar con más detalle el acceso de la propiedad en los bosques, explicar sí existían registros fiables, los tiempos legales de los recurrentes, las distancias reales y sus limitaciones. Además, hay un serio error de bulto cuando menciona «haciendas caucheras» (la hacienda es un vocablo más de uso de la costa) siendo el uso local de fundos caucheros. A pesar de estas limitaciones de aproximación, el libro es una buena señal de la ampliación de los márgenes en este período tan visitado, pero desconocido.

¿Te gusta la pachanga?

Publicado: julio 14, 2022 en Uncategorized

Cuando se repasa los diarios y las redes sociales sobre el palustre la gran ausente es la cultura, ausente o siempre va residualmente en la sesera de los decisores políticos, los periodistas y otros actores sociales. Esta, la cultura, no es la parte central de ninguna agenda política o de propuesta política y la ciudadanía lo ha venido aceptando sin disidencia alguna. Alardeamos que tenemos una gran diversidad cultural, pero no hacemos nada por ella. Hace poco se celebró las fiestas de San Juan en diferentes lugares de la floresta y con principal foco de atención en Isla Grande. Como sabemos esta misma fecha en el hemisferio norte es el solsticio de verano, en el Cusco es la fiesta de Inti Raymi. Desde que vivía en Isla Grande la fiesta de San Juan ha ido desdibujándose hasta perderse en celebraciones más bullangueras y donde sobresale la elección de la señorita San Juan más si son con ecos internacionales ¿Qué dirán de esto las feministas de los trópicos? ¿O los culturetas del marjal? Ese día seguro que los decibelios alcanzarán su tope máximo permitido, amén de los sufridos oídos. Presumo que para muchos, estas fiestas son intolerables por el ruido y no hay baremos que valga –han confundido la fiesta de carnaval con la de San Juan me decía un amigo. Pero al margen de estos comentarios, esta festividad podría ser una buena oportunidad para mostrar el gran legado de nuestra diversidad cultural, de la mano de la diversidad biológica que tanto nos llenamos la boca y gastamos saliva. Es decir, como se dice, cambiar el chip a esta celebración o darle una vuelta de tuerca. La idea sería centrarse en las diversas manifestaciones de la cultura y de la floristanía – la ciudadanía de los montes- y preguntarse ¿Cómo era la festividad de San Juan y como es hoy?, ¿Qué dicen o como sienten los nuevos ocupantes del distrito que no son amazónicos?, ¿Cómo está cambiando el distrito y en qué dirección?, ¿Hay un plan urbano?, ¿Qué estamos haciendo por el cambio climático (no creo que la bulla y los residuos post- pachanga sea un punto a favor de acciones contra el cambio climático)? , ¿Hay biblioteca o bibliotecas en el distrito de San Juan?¿Suena a aburrido? Como los políticos y políticas dicen que hay que darle lo que le gusta a la gente, la idea sería no ponerle acento a las fiestas sin sentido sino encaminarnos a una ciudadanía más responsable con el entorno y estas celebraciones (no solo San Juan) son una buena oportunidad. ¿Te gusta la pachanga? El cambio nos llama ¿Se imaginan un San Juan sin batahola?