Archivos para junio, 2019

¿Horror al vacío?

Publicado: junio 30, 2019 en Uncategorized

En mis años en el palustre recuerdo que leí un cuento de Augusto Monterroso sobre un historiador que tenía pánico a la página en blanco. Era mucho de hablar, participar en tertulias, en discusiones pero no escribía. Sentía rechazo a la máquina de escribir. Del pánico había pasado al estadio del horror casi patológico. Muchas veces, pensé y pienso sí eso pudiera ocurrir con los escribas de la manigua, claro, hay excepciones notables como la del poeta Percy Vílchez, que en cualquier situación en la que se encuentra siempre escribe. Hace unas semanas con la poeta Ana Varela, y a la distancia, al otro lado del charco, ella en el Océano Pacífico y yo en la meseta castellana, tuvimos la idea, luego de hablar por el chat, varias veces, de indagar a los escribas del marjal sobre la habitación propia y un poco husmear su proceso creativo. Se eligió a una pléyade de escribas, no sólo de Isla Grande, también se incluyeron a personas que están en pleno peregrinaje como el de Rafo Díaz, gran agitador cultural, que vuelve a África. O desde el Sena, como el poeta y novelista Jorge Nájar. También a personas de otros centros culturales en la Amazonía como Pucallpa o Tarapoto. La literatura en la floresta ha desplazado los límites físicos y geográficos (¿mentales?, la novela “El alucinado” de Nájar nos muestra ese proceso en las páginas iniciales o las pinturas de Rafo Díaz en su período africano nos señalan esa ampliación de la frontera amazónica), es una de las características más acentuadas de estos tiempos. Primero, los elegidos muy entusiastas aceptaron. En verdad, tenía mis reservas por ese temprano entusiasmo, la experiencia me ha enseñado a ir con cautela – más si se trata con patas de la escritura en la floresta, que se ponen muy fogosos y se comprometen, luego empiezan las deserciones y a darnos largas con las excusas más surrealistas, espero que no sea el caso de esta convocatoria. Pero se han vencido los plazos y todavía falta algunas respuestas de estas personas vinculadas a la escritura. Espero que no terminen como el personaje de Monterroso, sería para ponerse muy serios.

https://www.publico.es/culturas/atardecer-toscana-atardecer-toscana-retrato-europa-ignorante.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=publico

¿Ecologismo popular?

Publicado: junio 27, 2019 en Uncategorized

Una pregunta me persigue ¿existe un ecologismo popular en la floresta? Recuerdo que cuando trabajaba en Isla Grande apoyaba a unas organizaciones indígenas que pedían titularse dentro de un área natural protegida y el rancio sector ambientalista limeño ponía el grito en el cielo ¿los intereses de los integrantes de los pueblos indígenas estaban y están en confrontación con los ambientales? Cierto día unos dirigentes indígenas desalojaron a unos funcionarios metidos en chanchullos en el Lago Musha Karusha, los despacharon en una canoa y tomaron el control directo del lago. Desde hace varios años dirigentes de diferentes federaciones están en pie de guerra en la lucha contra la contaminación petrolera de sus ríos y en diferentes frentes: en lo político, judicial, ambiental. Hace poco salió la noticia que un joven indígena kukama fue asesinado presuntamente por liderar causas ambientales, en Isla Grande y otras ciudades se quedaron afónicas ante esta muerte, pasó casi desapercibida. Hay muchos líderes ambientales que están amenazados de muerte y otros asesinados pero tampoco espolea en la opinión pública, seguimos impasibles. Las voces de reclamo de estas federaciones y dirigentes resuenan más en el ámbito nacional e internacional y tenuemente en el ámbito regional o local ¿por qué razones?, ¿acaso los habitantes de las ciudades amazónicas son reacios a las demandas ambientales de estos actores sociales? Como se puede concluir, provisoriamente, hay un ecologismo popular muy fuerte en la floresta, desgraciadamente, los citadinos de las urbes tratan de hacerlos no ostensibles a cada momento. Muchas de sus causas y razones difieren del ambientalismo limeño y de clase media miraflorina o sanisidrina. Son reclamos que salen de lo más profundo del bosque. Ojalá ese mirar urbanita cambie rotundamente porque nos estamos jugando la vida.

https://www.theguardian.com/cities/2019/jun/19/gaziantep-turkish-city-successfully-absorbed-half-a-million-migrants-from-syria?utm_term=Autofeed&CMP=fb_gu&utm_medium=Social&utm_source=Facebook#Echobox=1561006260

Emociones trituradas

Publicado: junio 25, 2019 en Uncategorized

Este país en el que vivo las últimas dos décadas, en el sur de Europa, es brutalmente emocional. Se puede ver que entre las elecciones generales, las europeas, autonómicas (en algunas Comunidades Autónomas) y las locales, las emociones han estado a flor de piel. Y estas, las emociones, han dado bandazos según cómo eran zarandeadas. No se vota por razones sino como están caldeadas las emociones. La palestra está inundada que mucha toxicidad, que cuesta leer las ideas que se exponen. Un país que ha digerido de mala manera el proceso de transición a la democracia arroja los resultados electorales que tenemos; fue un proceso tortuoso, quien desalojó el poder logró negociar algunos espacios de impunidad que se puede observar en ciertas instituciones, por ejemplo, el poder judicial, la Junta electoral entre otras. En este Reino convulso por los procesos territoriales como el de Cataluña, la extrema derecha ha emergido en este proceso con la pierna en alto y repartiendo golpes a diestra y siniestra, de zafias maneras y contra todo lo políticamente correcto: contra las mujeres que enarbolan el feminismo- uno de sus líderes las ha llamado feas, contra la inmigración porque ellos y ellas (sí, también hay mujeres que secundan estas ideas) por sus ideas supremacistas de viejo cuño ibérico como llamar al enfoque de género como ideología de género como si las ideas que ellos enarbolan no son ideología, contra el cambio climático entre otras perlas. Europa crea sus propios demonios, como representaba Goya en uno de sus cuadros – miremos lo que sucede en Inglaterra con el Brexit o que en la cámara europea haya representantes de euroescépticos y de aquellos que no creen en Europa. Con todos estos movimientos telúricos de gran calado, España no es ajena a este proceso de ir creando supays (demonios) como la irrupción de la extrema derecha en el Parlamento. Con toda la historia de Europa y de España como las guerras mundiales y civiles parece que no se aprende nada.

“La gente tiene que saber que sus privilegios son a costa del sufrimiento de muchos pueblos”

Rehaciendo mapas

Publicado: junio 23, 2019 en Uncategorized

Hemos iniciado un período en el que andamos a tientas, sin brújula, sin referentes. Estamos en tierra de nadie y en suelo resbaladizo. Es un período raro luego de una estancia de veinte años en un mismo lugar. Era un ancla y el punto de seguridad para explorar los alrededores y más allá. Todo eso hemos perdido, era nuestro capital simbólico. Todavía recorre el cuerpo el dolor del descepe, del desarraigo. He sabido de personas que cambian con facilidad su lugar de domicilio, a mí me cuesta un esfuerzo descomunal. Confieso que luego de la mudanza he vuelto con sigilo al Olmo – temía que en este afán me descubriera algún vecino y un poco más me disfrazo, era volver para espiarlo de lejos. Remirar el vecindario, el mercado de Antón Martín, las calles a horas tempranas rescata il quartieri que yo conocí. El olor a fruta y verdura, el suelo mojado. Los vendedores recién abriendo tus negocios por los alrededores del mercado. Repasaba cada uno de sus rostros, ellos no pensaban que yo andaba muy dolido. El piso estaba con las persianas bajadas y sin macetas en la terraza, tal como lo dejamos la última vez. Así desnudo parecía más grande de lo habitual, sin libros. Uno de los muchachos de la mudanza me dijo con ironía, lo más pesado son los libros, con cierto deje dominicano y zumbón. Al mirarlo dentro de mí se remecía un terremoto con alerta de tsunami. Me sentí como el personaje de Orhan Pamuk, que luego de la pérdida de un intenso amor el volvía a los sitios donde habían vivido ese amorío. Así me pasó en la vuelta por unos segundos al Olmo, olía ese idilio que forjamos en esas paredes. Disparé un clic y le mandé a F por el watsap, ella es más nostálgica, le costó mucho dejar el Olmo. Su rostro era de una tristeza infinita, tal como me comentó mi padre al ver la foto que le envié. El terremoto de segundos parece de horas.