Archivos para julio, 2018

La tremenda Corte de la manigua

Publicado: julio 31, 2018 en Uncategorized

Desde la creación de la Corte Superior de Loreto allá a principios del siglo XX, el 21 de abril de 1907, los que la integran, en gran medida, la han usado para sus fines personales o patrimoniales- parte de la historia de la erección de la Corte la pueden ver en “Bonifacio Pisango entre el descanso de purmas y la memoriosa memoria del tiempo”, desgraciadamente. Es muy interesante propios y extraños cuando se referían a la Corte la veían como un espacio utilizado patrimonialmente por las élites regionales. Era un pozo donde se diluían responsabilidades. O por magistrados que la usaban como un trampolín y conseguir puestos en Lima. Mayormente estaban ausentes en sus despachos y atendidos por jueces provisionales. Uno de los tantos ejemplos de apocamiento en temas cruciales fue la posición de la Corte ante el caso de las muertes de indígenas en el Putumayo, el sonado caso del Putumayo, pasó sigilosamente sobre estos graves hechos como diciendo “no hagan olas”. Lo podemos ver en la primera memoria o rendición de cuentas que hace el entonces el primer presidente de la Corte, Juan Adriano La Madrid, donde evita meterse en el tema – en la actualidad si hay memorias estas no son públicas que deberían serlas. Me parece que esta omisión de la memoria es clave o es el marchamo que definirá, infelizmente, la actuación de la Corte en temas relevantes en la vida social de los bosques. En el caso del Putumayo en lugar de generar una impronta en el tema de indígenas y recursos naturales, la Corte y sus magistrados desaprovecharon esa magnífica oportunidad y optaron por la posición, más hegemónica, señalando que los indígenas no eran sujetos de derechos, lo decía el fiscal superior. Y desde entonces, la Corte ha ido a remolque en estos temas ¿acaso no se dieron cuenta que la lógica extractivista de los recursos naturales no nos llevaba a ningún destino?, ¿qué los indígenas tenían los mismos derechos y obligaciones que cualquier poblador del país de acuerdo a las leyes de esos años? En el caso de una acción de amparo por el caso de la contaminación del lago de Rumococha en esa misma Corte, por los años noventa del siglo pasado, misteriosamente el expediente se perdió por unos días del despacho del secretario. A pesar de estos apuros y desapariciones del expediente habría que reconocer el memorable fallo de la jueza de entonces en primera instancia sobre el lago Rumococha. Era una gran oportunidad de marcar un precedente que se desperdició en segunda instancia. A todo esto, y volviendo al presente ¿El abogado Hinostroza Pariachi sabía la historia y las debilidades de la Corte Superior de Loreto donde fue magistrado?

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Comeclavos, Enric Gonzáles

Publicado: julio 30, 2018 en Uncategorized

Los epitafios humorísticos son relativamente frecuentes. Más de un difunto (o su familia) ha decidido adornar su lápida con el epitafio falsamente atribuido a Groucho Marx: “Disculpen que no me levante”. Winston Churchill hizo honor a su fama de hombre ingenioso y petulante: “Estoy preparado para encontrarme con el Creador; si el Creador está preparado para la pesadez de encontrarse conmigo, es ya otro asunto”. Mel Blanc, famosa voz de los dibujos animados de Warner Bros., lo tuvo fácil, eligió: “Eso es todo, amigos”. El humorista irlandés Spike Milligan, famoso hipocondriaco, incidió en su manía: “¿Lo veis? Estaba enfermo de verdad”.

https://elpais.com/diario/2009/05/31/domingo/1243740637_850215.html

“Hola hermanito”

Publicado: julio 29, 2018 en Uncategorized

Después del Mundial de fútbol con escaso brillo de la selección peruana aunque la prensa deportiva de Perú nos quiera decir (¿vender?) lo contrario, está cayendo un alud de estiércol sobre la vida pública. El ambiente es casi irrespirable, fétido, nauseabundo. Se puede escuchar el burdo mangoneo sobre las instituciones de manera cínica. Lo peor es que cada nuevo reemplazo de los corruptos o corruptas, los nuevos, tienen una mácula en su CV. Casi en la desesperación hubiera que apelar a la manida frase ¿Ahora quién podrá salvarnos? En situaciones de crisis se ven a las personas, dice un viejo dicho. Ante la purulencia que brota sobre la vida social peruana en sus instituciones la solución es más absurda todavía. Por ejemplo, ante la corrupción del Poder Judicial el presidente de la República tuvo la “brillante idea” (¿?) de nombrar una Comisión para que haga las recomendaciones oportunas para remozar este poder del Estado ¿dónde queda la sociedad civil que es quien pedía esos cambios?, ¿los cambios estructurales necesitan de una comisión de expertos? Hay un gastado dicho en política sí quieres eludir el bulto o problema, crea comisiones. Así la indignación se diluye y las decisiones se postergan. La actitud del presidente de la república es de libro, nada nuevo bajo el sol ¿acaso la corrupción instalada en el Poder Judicial necesita de una Comisión? Hay otros mecanismos de saneamiento más integrales. La comisión es solo un parche. Es más, este poder del Estado ha sido sumamente estudiado por propios y extraños y se han hecho recomendaciones para mejorarlo, pero nada. Como dice mi madre, “les entra por un oído y les sale por el otro”. Hay que buscar otros mecanismos que de paso a la sociedad civil y no a una comisión de notables. Así no se avanza. La corrupción cunde en el Poder judicial porque todavía es un espacio oscuro, una muestra de ello, son las resoluciones judiciales. Muchas veces, ni los propios abogados o abogadas ni las entienden porque han retorcido la ley en la interpretación – formación que viene desde la universidad. Para sumar los males, uno de los principales corruptos de esta trama del secuestro de este poder público pasó por la tremenda Corte Superior de Loreto. Muy triste.

Trepidantes viajes

Publicado: julio 26, 2018 en Uncategorized

Por recomendación de una de las personas que estaban en una de las casetas de las editoriales de la feria del libro de Madrid me compré el libro “Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer” de David Foster Wallace que transcurre en un transatlántico por el Caribe. Luego me enteré que a todos los que pasaban por allí recomendaba ese libro. Pero en la decisión de comprarlo también influyó que antes ya sabía leído “El tenis como experiencia religiosa” y me había dejado un buen sabor de boca. Sobre todo su gran capacidad de observación que es una de las condiciones necesarias para escribir. Mirar los que los otros no observan. Esos pliegues de la realidad que a muchos se les escapa. En este ensayo/crónica Foster Wallace con ironía caústica viaja por unos días en uno de esos transatlánticos que navegan, a tope de turistas, por unos días en aguas del Caribe. Observa a casi todo. Hay situaciones descacharrantes. Narra casi lo que ocurre: a sus compañeros de viaje y sus manías como la de un pasajero que iba a todos lados con su cámara filmadora y quería registrarlo todo, sus propias fobias como a los espacios abiertos, a la tripulación del barco muy pagados de sí mismos y miraban a los pasajeros con gramos de desdén, a los que amenizan los tiempos libres y las fiestas en la nave cuya tripulación, que estaba en los mandos, era griega a excepción de los que dan los otros servicios. Me recordaba que con la misma mordacidad describía el Open de Nueva York en sus crónicas sobre el tenis. Aquí él navega en esas aguas sin ningún problema. Hubiera sido interesante que alguna vez Foster Wallace hubiera tenido una experiencia de viaje en la floresta, más aún en la peruana. Su ironía seguro que se volcaría hacia la indignación. Es un viaje alucinante donde todo toma otras dimensiones. Desde el precario embarcadero, el presumido capitán del barco y sus anécdotas, los osados grumetes que se paseaban por todo el barco, los cocineros, olores en diferentes direcciones y ángulos, las hamacas colgadas en varias gradaciones desde el suelo a casi rozar el techo, niños vendedores que irrumpen el sueño, es una experiencia alucinante y única. En esos viajes casi nunca lograba pegar ojo, quería anotarlo todo.

Primero conocí Salónica a través de la literatura. La primera noticia fue, claro está, por las epístolas a los tesalonicenses de San Pablo, que tantas veces escuché leer en misa desde niña; ¿quiénes serían -me preguntaba yo, ignorante entonces de la existencia de una ciudad llamada Tesaloniki- aquellos misteriosos y lejanos salonicenses o tesalonicenses a los que se dirigía el apóstol? Después, a causa de mi dedicación al estudio de la cultura sefardí -es decir, la de los judíos descendientes de los expulsados de la Península Ibérica en la Edad Media- tuve que leer mucho acerca de esa ciudad, a orillas del mar Egeo, que fue núcleo de una de las más importantes comunidades sefarditas.

https://elpais.com/diario/2001/08/31/revistaverano/999208978_850215.html

¿Borregos?

Publicado: julio 24, 2018 en Uncategorized

Tiempos de transición. Momentos huérfanos. Caminamos desnortados. Encrucijadas. Son las frases que escuchamos a lo largo de esta peregrinación y cambios sociales por estos tiempos. Uno de los fenómenos más impactantes han sido internet y las redes sociales. Entre sus efectos es que han pulverizado al periodismo en menos que canta un gallo, suena a una frase muy de antaño porque los gallos cantan ahora virtualmente y al momento que quieren, seguro que muchas personas conocen a los gallos solo por internet. Este ejercicio del periodismo triturado (y atrapado) por las redes sociales se puede palpar todos los días en los diarios que antes eran de papel y cada vez son más virtuales. Hay una sección expresa para comentar la situación en las redes sociales. En esta sección, más larga que el de las habituales de las noticias, no se sabe que sí lo que comentan es noticia, anécdota, broma, mal gusto o que. Por ejemplo, se comenta el mensaje de watsap de la situación que pasó un pata o una pata con su suegra, con su amante, hijo o hija o una broma de amigos. Todo es de mal gusto. Es decir, situaciones triviales que para los periódicos o los periodistas que están detrás de todo esto han decidido que son noticia. La pareja de un jugador se muestra en tanga en las redes y es viral ¿? Es más, sus seguidores aplauden y desaprueban la situación como en el foso romano. Las situaciones más tontas del mundo que antes eran baladís, se tenía cierto pudor en mostrarlas, por lo frívolo, ahora están destacadas como noticias y comentadas con bombos y platillos por sus seguidores, y la llaman viral, literalmente significa perteneciente o relativo al virus ¿? “X se mostró en traje de baño y recibió miles de likes”. Me pregunto ¿cuál es el límite? Nos están formando (moldeando) cada vez en una ciudadanía acrítica, como llamaba el escritor norteamericano David Foster Wallace de borregos. Para comentar memeces sin mostrar ningún rubor todos los días. Es la ciudadanía plana que se emociona ante situaciones superficiales y cada vez está más a lo suyo. Son momentos muy críticos, ojalá despertemos de este letargo o será muy tarde.

https://www.diariouno.com.ar/afondo/william-ospina-el-poeta-del-amazonas-20141004-n142897.html
William Ospina: el poeta del Amazonas

https://www.elespectador.com/entretenimiento/arteygente/articulo86690-william-ospina-presento-el-pais-de-canela
William Ospina presentó El País de la Canela

https://elpais.com/cultura/2013/05/14/actualidad/1368562118_345463.html
La conquista (literaria) del Amazonas y El Dorado