Archivos de la categoría ‘Uncategorized’

Soliloquio de una mudanza

Publicado: abril 18, 2019 en Uncategorized

Desde hace un tiempo atrás siento que mi epicentro se ha trastornado. Las lecturas y caminatas habituales han sido sacadas abruptamente de la agenda diaria. Mi programación de lecturas se ha alterado, es más, apenas tengo tiempo para leer unos folios y cuando leo me siento con el apremio de hacer otras cosas pendientes ¿cuándo vendrá esa paz doméstica y de rutina? Empiezo libros que luego de unos folios los tengo que abandonar por las urgencias cotidianas. Me da apuro esta agonía. Aunque resulte una paradoja me cuesta acostumbrarme a lo inesperado, siento que he abandonado mi rutina y es como si me faltara algo que hacer. Es como si hubiera perdido la brújula y ando a tientas. Hay un punto de insatisfacción que no tengo claro en qué momento de ese puñetero punto estoy. Me cuesta arrancar. No sé por dónde tirar. Es como caminar dando vueltas en el mismo lugar cuando te pierdes en el bosque, me inunda el desasosiego e impotencia. Mi tiempo se diluye o me entretengo en cuestiones más pedestres. Las otras preocupaciones del corto plazo han ganado y por goleada. No es nada fácil quitárselas de encima. A veces, para alentarme me digo que esto es un paréntesis, pero este paréntesis se está haciendo un poco largo. Es como si no avistara tierra en esta navegación de cabotaje u miras desde tu proa la costa pero no sabes donde detenerte. Con solo moverme un palmo de lo habitual percibo un seísmo interno que te perturba, que te hace dudar. Es un temporal sin precedentes que no sé donde agarrarme. No pensé ni en el mejor de los casos que esto resultara tan cargante. Miro no sé cuantas veces el calendario y llego a la conclusión que tengo para rato. Tengo que buscar oxígeno Me cuesta hacerme la idea que esta transición o inestabilidad es para rato. Una llamada por el móvil para confirmar el cambio de domicilio me devuelve a la realidad.

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http://www.arcoiris.tv/scheda/it/16802/

Despedida desde el Olmo II)

Publicado: abril 16, 2019 en Uncategorized

Con la fecha y hora que pasará la empresa de la mudanza muchas emociones se juntan. Hay que decirlo también que pone el fin a un ciclo y empieza otro, eso quiero creer. No vale caer en la tentación de poner nombres a los ciclos como huachafamente hacen los periodistas deportivos cada día más improvisados y faltos de sesera que pululan en este lado de la península. Desde esa tarde de septiembre de hace veinte años, casi por el veranillo de San Miguel, que recalé en Madrid hasta este jueves que nos han anunciado el traslado al nuevo domicilio hago un repaso a todo lo que nos ha pasado. Lo que sí tenía claro es que tenía que repujar historias, en Isla Grande el día a día y la bulla urbana me limitaba escribir, me dije y repetía, que en el Olmo sería una buena oportunidad y no debía desperdiciarla. Las mudanzas como experiencia en mi educación sentimental vienen desde niño, pero creo que no era muy consciente de lo que ello conlleva. Mis padres la hacían todo, solo recuerdos unos cilindros de color beige donde se apilaban las cosas para el traslado. Lo recuerdo que con mi hermano visitábamos el trastero donde encontrábamos revistas y documentos, allí mi hermano notó que mi padre había postulado y fue aceptado en la Facultad de Derecho en una localidad del norte de Perú En uno de esos cilindros perdí un cuento infantil, estaba a puño y letra. No he vuelto a saber de él. Tenía entre ocho a diez años, relataba la perdida de cabellos de una mujer por la ira e impotencia ante las situaciones domésticas. Esas pérdidas también son parte de las mudanzas. En el Olmo tenía mi rincón que defendía con uñas y dientes, no permitía que nadie ingresara mientras estaba escribiendo. Por lo general, en las mañanas. También está acumulada aquí la experiencia de los viajes por los diferentes continentes y ciudades. Los libros que releo y el desapego por otros. En medio de esos recuerdos suena el teléfono, avisan de la empresa que está todo listo. Una lágrima se ha escapado. No queda otra que preparar el equipaje.

https://elpais.com/sociedad/2019/03/28/actualidad/1553767677_057535.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Despedida desde el Olmo

Publicado: abril 14, 2019 en Uncategorized

Todo cambió desde hace más o menos un año, eso digo luego de pergeñar a tientas en la línea del tiempo. La tranquilidad que se respiraba en la burbuja o en isla del Olmo se transformó en cuestión de días en un trasiego de turistas de todas las nacionalidades y de todos los decibelios – estaban en competencia quien gritaba más. Estos inquilinos tienen como principio un deformado concepto de la individualidad: como he alquilado un piso tengo derecho a hacer lo que se sale de la punta del pie o de alguna otra parte del cuerpo. Esa deformación del individualismo que se llama egoísmo mata a los que tienes alrededor. La vecindad aunque precaria se hizo añicos en un pispás. De otro lado, el barrio en general también fue cambiando como paisanaje. Los negocios que se abren tienen como objetivos a los nuevos inquilinos. Desde muy temprano hay turistas caminando la cuesta del Olmo enfundados con sus cámaras fotográficas y disparando al cine Doré. Recuerdo que una vez regresamos de un viaje y nos topamos con una manifestación en contra de un desalojo, confieso que no le prestamos suficiente atención a esa señal luminosa, se hablaba de los desalojos por el barrio pero ese disparo sonó muy cerca de la diana y fuimos sordos. Un jubilado y con una enfermedad crónica era desalojado por un propietario de nuevo cuño, esos que invierten en bienes inmuebles y que buscan la rentabilidad en el más corto plazo. En la calle los manifestantes previamente habían repujado carteles y cánticos acompañados con guitarra contra ese inminente desalojo. Salió en los diarios y también en algún noticiero. Nada de nada, el nuevo propietario de corazón de piedra se mantuvo en sus trece. La compasión como emoción no es una virtud pública en estos casos: al jubilado lo desalojaron. Hoy lucen anuncios de venta de pisos/departamentos en ese lugar ¿habrá que hacer algún día un memoria de estos agravios urbanos? La empresa de mudanza nos han dicho que pasan mañana. Alistar maletas.

https://elpais.com/cultura/2019/03/25/actualidad/1553535179_460229.html?id_externo_rsoc=FB_CM

“No importa, acaso es mío”

Publicado: abril 11, 2019 en Uncategorized

Leía una entrevista al escritor norteamericano Jonathan Frantzen tras su reciente publicación, en castellano, de un libro de artículos. Para muchos es uno de los escritores más relevantes en los Estados Unidos de América. En la entrevista en tono de reproche decía a los activistas del medioambiente que dejaran de mentir sobre el cambio climático porque los daños al medioambiente son ya irreversibles, que mejor fijaran su vigilancia en cosas muy puntuales como salvar a especies en vías de extinción. Me llamó la atención su postura frente al cambio climático si no podemos salvar a todos aunque sea salvemos a uno. Me recuerda a la guasa de mi época que decía un pata decía a otro ¿por qué no te preocupas del avión que se está cayendo? El otro con mucha flema respondía ¿para qué acaso el avión es mío? Es una ética como la que postula este escritor norteamericano frente a lo que se viene la de un sobreviviente de valores muy individuales, con ribetes de solipsismo. Me encierro y salvo lo que puedo o quiero. No creo que la posición más adecuada de cara a lo que se viene como consecuencia del riscaldamento climatico (calentamiento climático) sea la de Fratzen. Lo que sí podemos colegir sí que es una posición más cómoda pero con una posición más cómoda como la que él postula deja que la casa se queme por entera todo. Esta posición se parece, y mucho, a la del relato evangélico del Arca de Noé, en el cual Noé dio acogida a cada una de las especies que sobrevivían frente al diluvio que se avecinaba ¿es que ha ganado el desencanto de Fratzen?, ¿es una posición de un ciudadano de un país económicamente desarrollado que le importa él y poco lo que pasa en el mundo?, ¿Acaso no se puede hacer nada o algo más? Es como decir, resignadamente, apaga y vámonos a guarecernos porque se viene el apocalipsis y que nos coja confesados.