Archivos para octubre, 2018

En las alturas de Quito (2)

Publicado: octubre 18, 2018 en Uncategorized

Habíamos alquilado un apartamento en la zona de La floresta, que me venía a pelo por ese guiño del azar, sonreía para mis adentros. Ni en Iquitos hay un barrio con ese nombre que evoque al bosque. Es un barrio tranquilo, muy apacible. Muy cerca hay un cine club donde exhiben películas fuera del circuito tradicional. Por esta zona casi todas las calles resuman a nombres de la geografía española. Calle La Coruña. Valladolid. Galicia. Andalucía. Toledo. Lugo. Cuando los inmigrantes van a otros lugares traen consigo parte de su memoria locativa, de los lugares. Me comentaban que en las tierras de Walt Withman muchos de los lugares evocan las tierras de los inmigrantes latinos. En ese sentido, las estancias son un cruce de caminos y peregrinos. Hace poco la hermana de mi madre, Ángela, cumplía cien años, que dice poco. Como motivo de ese centenario se reunieron en Lima parte de la familia que vive en diferentes partes del planeta azul. Allí mi madre me comentó del hijo de uno de mis primos, de Salomón, vivía en Quito desde hace muchos años y está asentado con su familia. Habían pasado muchísimos años sin vernos, él me comentaba que tenía unos quince años cuando me vio la última vez. Había pasado mucha agua bajo el puente. Lo que más recordaba de él era cuando nos visitaban en Pisco, Salomón iba en una camioneta que tenía y llegaban de visita al mar de Pisco. Desde ahí nuestra memoria se diluye. Cada uno tomó sus decisiones pero el mapa de caminos nos jalona por el azar. Carlos Enrique me comentaba que había estado antes trabajando en Bogotá, Buenos Aires y llevaba alrededor de doce años en Quito, su relación con Perú era desde esta particular diáspora. Se siente muy a gusto al igual que su familia. La mujer de Carlos, Marisol, gran viajera, por trabajo, entre Perú y Ecuador, y sus hijos Mauricio y Santiago estudiando en este país andino. Este último de gran habilidad en la cocina, nos degustaron con comida peruana y de paso nos regalaron especias de Perú. Carlos vive cerca de Quito, a menor altura de la capital de Ecuador, es un valle donde no se siente el frío andino de más altura, el sitio se llama Tumbaco. Al lado de Tumbaco está Cumbayá que los lugareños tienen por lema, Yo amo cumbayor, es el centro de la movida de los jóvenes. Fue un encuentro donde nuestras coordenadas de vida y geográficas se han reajustado. La vida nos da sorpresas, dice la letra de la salsa de Rubén Blades, sí, y en Quito.

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Decenas de chicas y chicos de varias nacionalidades esperan en el interior de un edificio de ladrillo rojo, obra maestra del románico richardsoniano, en la Universidad de Harvard. Leen a Jane Austen o repasan lecciones de economía desde media hora antes de que empiece la clase; las sillas son limitadas en el anfiteatro y temen quedarse fuera del seminario Dinero, mercado y moral, de Michael J. Sandel (Minneapolis, 1953). Los 200 participantes fueron elegidos por sorteo la semana anterior entre más de 700 aspirantes a un curso en el que el célebre filósofo político repasa desde la óptica de la economía y el derecho asuntos como la ética de la especulación financiera o el “capitalismo de casino”.

https://elpais.com/cultura/2018/10/12/babelia/1539361140_534421.html?id_externo_rsoc=FB_CM

En las alturas de Quito

Publicado: octubre 16, 2018 en Uncategorized

Había venido a Quito hace veinte años. Todavía en mi memoria reposaba una estampa llena de nostalgia sobre esta ciudad que no era caótica como Lima, en ese entonces vivía en Lima y era mi primera referencia para la comparación citadina. Sentía que el aire que respiraba era más limpio, Recuerdo que tenía muchos rincones esta ciudad que está a 2,800 metros de altura. Siento el proceso de adaptación de la altura porque la digestión es un proceso lento pero no tengo las molestias del típico soroche o mal de altura. Uno camina unas cuadras/calles y siente que le falta el aire. “Debes comer poquito, caminar despacito y dormir solito”, me dijo como recomendación para las alturas andinas un amigo en La Paz, razón no le falta. Es un proceso de aclimatación del viaje pero eso no me impide de disfrutar el locro con aguacate/palta- con el locro fue amor a primera vista y el reencuentro ha sido de lo mejor teniendo como atrezo a la ciudad en toda su dimensión. Esta vez en mi zurrón de viaje traía algunas anotaciones de autores que perseguía como es el caso de aquellos que pergeñaron desde el punto de vista del neoconstitucionalismo andino el concepto de buen vivir, que es una respuesta a las definiciones tales como el de desarrollo sostenible, propuesta socialdemócrata de gran éxito en los foros y doctrina aunque se va quedando sin fondo con la actual crisis ambiental. El concepto de desarrollo sostenible percibo que se parece a un enjuague bucal del desarrollismo. Mi intención era leer más sobre este concepto jurídico novedoso del buen vivir a pesar de las críticas que recibe. En este sentido, bajo el paraguas de este concepto se ha pergeñado declarar sujeto de derecho a la naturaleza. Una pena que en las librerías que visitaba las obras de estos autores no la tenían. Mi consigna era que hasta el último momento seguir buscándolos. He vuelto a caminar sobre Quito y ha cambiado mucho. Esos rincones que retenía en mi memoria se han ido desdibujando, pero, conserva la esencia de sus gentes que son muy amables. Respiro hondo para oler a Quito otra vez.

Las ideas del explorador estaban lejos de ser anormales. Durante siglos, los intelectuales europeos habían imaginado un mundo más allá de sus fronteras habitado por “razas monstruosas”

https://elpais.com/elpais/2018/10/11/planeta_futuro/1539270914_609612.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Reescribiendo a Eutasio Rivera (III)

Publicado: octubre 14, 2018 en Uncategorized

Otra de las cuestiones interesantes del legado de Rivera es que los personajes se recorren casi toda la selva, la Amazonía continental – esto lo hemos visto también en las diferentes novelas sobre la selva ¿será por esta región evoca que es una tierra para las aventuras?, ¿o es el viejo mito del vacío amazónico y que uno podía recorrerlo sin más? Es un gran peregrinaje, esto es muy amazónico, los personajes de las novelas en el cenagal no se quedan en un lugar. Se mueven. Los personajes de Rivera van desde Bogotá, Iquitos, Manaos, parte de Venezuela. Esta romería por la selva es un legado de la novela “La vorágine”, de esa floresta como una gran región con muchos intereses en juego. También las diferentes personas de muy diversas nacionalidades e identidades que suben y bajan por la manigua: colombianos, peruanos, brasileños, judíos, venezolanos, franceses entre otros. Así como muestra el desplazamiento por diferentes lugares de la selva tenemos, muy de la época, el novelista bebe de las fuentes coloniales de la clasificación de conceptos de civilización en confrontación con la barbarie – la barbarie recaía, en los integrantes de pueblos indígenas. La aproximación etnográfica de Rivera sobre las diferentes poblaciones indígenas sí que deja mucho que desear porque son descripciones cargadas de prejuicios. Repite los viejos tópicos sobre esta población, a pesar que había un movimiento indígena muy fuerte que los reivindicaba, parece que esto no era prioridad de Rivera. Mucho de este legado de Rivera ha sido superado por las novelas que se han escrito sobre la selva, una muestra de ello es “Las tres mitades de Ino Moxo”, por ejemplo. Aunque también algunos tópicos se repiten y persisten sobre todo por los viajeros que vienen de otras latitudes. En esto hay que estar atentos y no dormirnos.

P.D. Cierto día pasaron por la tele la película “La Marabunta”, de ecos muy amazónicos, cuyo protagonista era Charlton Heston, en dicha película aparece una parte de la novela de Rivera, cuando en el lugar donde viven los personajes principales es atacado por la marabunta. Unos bichos que devoran todo lo que encuentran a su paso. Era igual a lo narrado por Rivera en “La vorágine”, ¿es una coincidencia? El runrún era que Rivera estaba negociando llevar la novela al cine y en ese contexto muere el novelista colombiano ¿era un fragmento de La vorágine?

Reescribiendo a Eutasio Rivera (II)

Publicado: octubre 11, 2018 en Uncategorized

En una amena conversación por el chat con la poeta Ana Varela comentábamos sobre la obra de Rivera. Me dijo que para muchos La vorágine es la línea de base de la novela amazónica. Me quedé con ese dato. Puede que sea, me dije. Me sumergí buscando esos trazos y como Rivera troquela la novela. En el caso de La vorágine tenemos que el protagonista, es una persona de fuera, que va para la selva huyendo de los pleitos en los que estaba metido – este es un rasgo de la novela de la floresta a tener en cuenta, personajes que se alejan de la ciudad para ir a la selva o puede ser al contrario que regresan a la selva para resarcirse con la naturaleza – muchos de los personajes de La Casa Verde, por ejemplo. Un dato bio- geográfico, Rivera no es un escritor que haya nacido allí, como muchos que han escrito sobre el marjal, marchamo que viene desde los primeros viajeros imperiales extremeños. Para escribir sobre la selva no es condición haber nacido allí pero tiene esto una gran carga. Para muchos esta situación es un reparo. Su condición de ser de fuera hace que lo que escribe es descriptivo, moteado de prejuicios y superficial. A ratos en la novela de Rivera encontramos esas señas, pero un escritor o escritora amazónica también puede cometer el mismo error. Hay un hecho que puede ser un marbete que está presente en la novela de Rivera y que persiste hasta nuestros días: en la obra está presente la denuncia social. En la floresta las obras literarias tienen que tener ese sesgo de denuncia quien no la tiene pareciera que no tiene colmillo ante las injusticias – ¿la selva es un mar de injusticias? O ¿es la tierra sin mal? Como lector o lectora, una novela que no cumpla este requisito de la denuncia puede quedar insatisfecha. Le faltó mordiente, comentarían. Mientras que en otros lugares del orbe las obras literarias exploran más las situaciones subjetivas que la denuncia social. Volviendo a La vorágine se puede ver que el narrador, a través de un personaje, habla sobre los sucesos del Putumayo – insisto, no era un dato nuevo porque las denuncias de Saldaña, Valcárcel, Casement ya se conocían. Es más, en la ciudad de Iquitos también estaban al tanto de las atrocidades cometidas por los caucheros peruanos. Solo que las denuncias de Rivera eran recogidas en una novela que tuvo repercusión mundial y parece que eso sí ofendió a la población iquiteña que los trapos sucios se lavaran fuera de casa sí que ofendió. Es que en la selva la ficción y la realidad son como los siameses, van de la mano, y para adulterar esa realidad hay que hilar muy fino.

Desde hace algunos años una de las especies emblemáticas de la fauna amazónica vive bajo riesgo de extinción. Se trata del famoso delfín rosado o bufeo colorado (Inia geoffrensis) que habita en los diversos ríos de la Amazonía. Consciente de esta vulnerabilidad, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) ha iniciado un proyecto que busca recabar información para mejorar la protección de estos animales.

https://www.servindi.org/actualidad-noticias/01/10/2018/buscan-proteger-los-delfines-colorados-de-la-amazonia