Archivos para marzo, 2018

En el camino de los libros (II)

Publicado: marzo 31, 2018 en Uncategorized

De camino a la residencia de estudiantes hasta el aulario me deleitaba con una librería que cada día en su vitrina exhibía un libro con un poema. Me acercaba a la vitrina y lo leía, me iba con esos versos retumbando en la cabeza a clase. Al volver entraba a la librería y me perdía buscando y ojeando libros de literatura y derecho. Recuerdo un libro de tapa roja de nombre “Law and Revolution” de Harold J. Berman, libro que después era citado en las clases de Fernando de Trazegnies, gran libro sobre la historia del derecho que luego ha sido traducido por el Fondo de Cultura Económica, es una buena cartografía sobre el uso del derecho en esta parte del mundo. Me pasaba horas y horas mirando libros. Cuando no encontraba el libro que quería el librero me facilitaba, consultando un ordenador (eran los años noventa), la ubicación a través de una red de librerías. Saltaba de un pie. Para mí era una gran experiencia luego de estar en la floresta donde las librerías casi estaban caminando a su ocaso. Mi amiga Sulamita Gottlieb que conocía la ciudad me llevó a otras librerías por el centro. Entré a una de varios pisos y con libros por todos lados. Estaba muy excitado. No daba crédito a lo que estaba viviendo. Por esa red de librerías que mencioné llegué a una de libros de viejo y nuevos, quedaba en su sótano, donde encontré obras de Jorge Luis Borges y Octavio Paz en castellano. Una joven librera que nos atendió nos dio muchas pistas para otros libros. Respiraba hondamente. Eran momentos irrepetibles. Fue un verano en Boston.

Anuncios

En el camino de los libros

Publicado: marzo 30, 2018 en Uncategorized

En el colegio de Isla Grande sí teníamos una razonable biblioteca. Estudiaba la secundaria y, muchas veces, aprovechaba los recreos para pasarme por allí. Leía unos párrafos de El Quijote, se me viene la imagen un grueso libro que eran las obras de Jorge Luis Borges de folios muy delgados. Algunos en son de broma decían que las hojas que faltaban fueron dignamente hechas humo en honor a este gran escritor argentino, un vuelo muy literario. En el colegio no podías ser ni muy chancón ni muy malandrín, tenías que buscar como podías ese balance de cara a la cohorte de briosos adolescentes de hormonas alteradas. Te podía fastidiar la vida entera como de hecho ocurría con otros colegas sino conseguías ese equilibrio. Son los caminos en este barrizal. No recuerdo el día ni el momento en que fui por primera vez a una librería. Seguro que pasé por varias pero no me dejaron huella en la memoria- puede ser en uno de mis viajes a Lima siendo adolescente o en Pisco. Me refiero a una librería donde hubiera muchos libros, consultar obras, conocer a otras personas. Me parece que eso ocurrió en la universidad, no lo tengo claro. En el primer año de la universidad un tío me regaló una propina e inmediatamente me fui a comprar ¿Qué es la literatura? De Jean Paul Sartre y desde entonces he acudido a las librerías en el lugar donde estoy. En el centro histórico de Lima había muchas librerías y había días que me iba a visitar y ver novedades. Muchas de esas librerías han desaparecido cuando voy de paseo por esas calles, han borrado una parte de mi memoria personal. Recuerdo una que vendía revistas hechas a mimeógrafo de poesía y de política. Los de política estaban en la zona gris de la política activa y subversiva. En la Plaza Francia quedaba la Librería Studium, compré con las propinas de mi madre muchos libros allí. Me quedaba horas mirando librerías. Tenía una buena sección de libros peruanos y extranjeros. En estos caminos sabías que siempre encontrabas un amigo o amiga por allí.

En el interior. “Soy argentino, pero no he nacido en Buenos Aires”, escribió Antonio Di Benedetto en su autobiografía. La palabra clave es “pero”. Tradicionalmente, Argentina ha sido un país dividido en dos: la capital y el resto. La primera es un apéndice simbólico de Europa. La segunda, pura América Latina. Esa división ha tenido su particular expresión en la literatura y en la historia de la literatura. Di Benedetto nació en Mendoza “el Día de los Muertos” de 1922. En el cuento “Los reyunos” escribió una frase usada alguna vez para definir el carácter de su ciudad: “Pocas palabras, muchísima desconfianza”.

https://elpais.com/cultura/2017/03/31/babelia/1490973287_314683.html

Librerías y bibliotecas del monte

Publicado: marzo 27, 2018 en Uncategorized

En el capítulo de las bibliotecas recuerdo que en mis años de estudiante he ido muy poco a la biblioteca municipal de Isola Grande, la que quedaba en plena Plaza de Armas, fui solo cuando estudiaba la secundaria. Era para consultar de algún tema en concreto que pudiera ser de biología. Era una biblioteca poco estimulante para mí, me distraía la bulla urbana. Confieso que procrastinaba con mucha facilidad. No tenía información si había alguna red de bibliotecas por la ciudad, seguro que no la hay hasta ahora. Recuerdo la última vez que estuve me costó llegar a la biblioteca municipal, si mal no recuerdo está ubicada por el local de la Alianza Francesa. La biblioteca me parece que no había innovado mucho. Observé grandes librerías y personas que pedían un mejor trato a la biblioteca ante las continuas mudanzas que sufrían. Otra vez aparecía la bulla como protagonista, allí no era un buen lugar para estimular la lectura. La clase política de todos los partidos le hacen un flaco favor a las bibliotecas en la maraña. En el distrito de Punchana, lugar donde pasé mi adolescencia, simplemente, no había biblioteca, la desaparecieron del mapa ¿es posible tamaña estupidez? Pues, sí. En la ciudad de Nauta, a unas horas en automóvil de Long island, la situación es peor, los políticos han mirado para otro lado. En Nauta por el lugar privilegiado geográficamente en la que está sí que supone un gran reto se podía implementar una política cultural del libro teniendo en cuenta aspectos urbanos y rurales- en Ihla Grande también supone el mismo reto por la misma situación. Hablar de librerías en Nauta, Punchana ya supone toda una distopía. Pensar en estimular las capacidades como el leer a la ciudadanía de parte de los dirigentes políticos les supone un descalzaperros brutal. Los tristes trópicos.

A punto de cumplir 90 años, acaba de abandonar el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Allí revolucionó la lingüística moderna y se convirtió en la conciencia crítica de Estados Unidos. ‘Babelia’ visita al gran intelectual en su nuevo destino, Arizona

http://revistadeletras.net/jorge-carrion-relacionamos-las-librerias-sobre-todo-con-el-deseo-y-la-pasion/

Una librería en el monte

Publicado: marzo 26, 2018 en Uncategorized

Uno de los lugares que visitaba cuando volvía a Isla Grande en el período de vacaciones de la universidad era la librería “Mosquera”, de grandes estanterías de cristal y libros. Estaba ubicada en el jirón Próspero, cito la calle porque con tantos cambios en la ciudad esa parte de mi memoria urbana ha sido borrada. Entrabas pisando grandes losetas en el suelo. La construcción era de diseño cauchero que mitigaba en parte el calor. Para mí la librería era un faro en plena oscuridad del follaje. Con una de las hermanas que la regentaba hablaba un poco de libros y de otras novedades. Uno de los libros que compré fue el de Bryce Echenique, “La vida exagerada de Martín Romana”, en edición española, recuerdo hasta la tapa del libro. Me parece que no existía otro local con ese nombre. De acuerdo con un documental que vi en esa librería en sus buenos momentos habían tertulias, quien llegó a esos prados fue el llamado o autodenominado “El rey de los jíbaros”, un gallego que se hizo al monte. Es decir, la librería rezumaba mucha historia, al menos, de esa parte de la manigua. Había sí librerías, sí, pero privilegiaban la papelería como negocio. En estricto sentido, no eran librerías y había pocos libros. Quizás puede estar en esta definición los libros de viejo que vendía “El compañerito”, se compraba libros de saldo a buen precio. Siempre me parecían las librerías una pequeña patria para ojear libros y folios, mejor si en la comarca sin banderas conoces al librero. Te puede orientar en las novedades. Es uno de los espacios de encuentros entre el libro y los lectores o lectoras de un largo ciclo de producción. Siempre que visito una librería se me viene a la memoria una pensaba que hacer en la selva, presumo que es toda una tarea hercúlea, que tiene mucho de quijotesco. Hay que tener una idea muy clara en el barrizal que te metes. Más teniendo en contra el índice lector en el cenagal que es para ponerse a llorar y no parar. No abandono la idea aunque sea la montaré de manera literaria.

¿De qué estamos hechos?

Publicado: marzo 22, 2018 en Uncategorized

Recuerdo que una de las primeras impresiones cuando pisé la universidad en Perú fue un apagón en clases, estaba en el primer año. Dijeron que habían hecho explosionar unas torres de alta tensión. Luego las explosiones y los apagones se multiplicaron. Posteriormente fueron las explosiones de coches bombas, explotaban en cualquier lugar y sin avisos. Muchas veces morían seres inocentes como consecuencia de la furia de los terroristas. Cada día el incremento de la violencia era brutal. Había asesinatos selectivos a personajes públicos. El horror iba creciendo como si todo fuera muy calculado. Ante esta situación el Estado peruano actúo a la mala. Pensaron que la solución era militar, recordemos que en los años sesenta ante una rebelión indígena en la frontera con Brasil intervino la Fuerza Aérea para bombardear territorio indígena. Se vivía un profundo malestar en esos años ochenta. Mucho desasosiego. Los hábitos cambiaron. Se implementaron los toques de queda. Se sabía de ejecuciones extrajudiciales de parte del Ejército, el Estado peruano mostró que no estaba preparado para una situación así. Prueba de ella es la sentencia al expresidente Fujimori por derechos humanos. Se vivía momentos de zozobra. En el gobierno de Belaúnde se implementaron los primeros y tímidos planes de ajuste, uno de los ejecutores era el actual jefe de Estado de Perú. Salpicaban a la vida pública asuntos de corrupción. En ese contexto es elegido Alan García Pérez y la corrupción y el desgobierno se hizo mayor. Una buena radiografía de lo que fue ese gobierno la hace Vargas Llosa en “El pez en el agua”. La población tenía, teníamos muchos frentes. La irrupción de Sendero Luminoso y otros grupos terroristas, la economía que fue un desastre con García Pérez y con una pésima gestión en el frente externo, el Estado peruano tenía solo apariencia jurídica, en verdad, era cocido por mocos y babas. En la campaña presidencial de los años noventa se introduce el relato de la aplicación de planes de shock, un poco el que labra o abona ese camino fue el libro “El otro sendero” que obviaba la naturaleza del Estado en Perú. Para muchos esta situación de turbulencia era la más adecuado y oportuna para aplicarla. Muchos estábamos conmocionados por la situación que se vivía a diario y aún así desde los despachos bancarios dijeron que se aplicara esa política de shock, que lo aplicó como una dura medicina el expresidente Fujimori. Siempre pienso con todos estos ingredientes ¿qué gramática emocional se ha generado en la ciudadanía a consecuencia de la aplicación de estas políticas? Todo parece ser que ha favorecido al autoritarismo como cultura política.